Diez negritas. Diez negritas.

Diez negritas.

1|Juanma Moreno 

“Sí, vamos a monitorizar las segundas residencias, que en Andalucía son muchas, de ciudadanos madrileños, por si se pudiera provocar, fruto de esa salida de ciudadanos, una reactivación de contagios, por tanto un brote”.

Cuando un mensaje simple requiere demasiadas explicaciones, era un mensaje fallido. Y es más fácil reformularlo que cubrirlo con pátinas sucesivas de matices. El presidente andaluz se proponía contrarrestar el sueño húmedo de Torra de cerrar fronteras a Madrid, pero el resultado resultó ambiguo. Por demás, es absurdo deducir que se iba a espiar en Andalucía a los ciudadanos de Madrid como agentes patógenos infiltrados en el territorio, o a marcarlos con la estrella amarilla, pero eso es inevitable en el trincherismo. Al presidente andaluz al menos esto le ha permitido constatar que lo que inquieta al PSOE es su imagen extendida de barón moderado, y a cada oportunidad, además de aquello del Trifachito, el mensaje proyectado al exterior va a ir por ahí.

2| Susana Díaz

“¿Alarmistas?? ¿Qué quieres que digamos? ¿Que todo está controlado? ¡La peor semana desde la pandemia, y todo está controlado! Si los contagios se han disparado y somos la tercera comunidad de España, siendo por cierto la que menos PCR hace por habitante, significa que la cuestión se le ha ido de las manos”

La ex presidenta percute a diario como corresponde a la oposición –o al menos a la oposición que se hace en España puesto que se ha visto en países como Portugal otra clase de gestos y actitudes– para enfatizar que la gestión andaluza es un fracaso rotundo. “Somos la tercera comunidad”, dice, y suene contundente, con la pequeña salvedad de que es falso. Andalucía es una de las cinco mejores, y sin complacencias. Susana Díaz se equivoca al falsear la realidad dando un dato equívoco –como le ha sucedido con el dictamen de la comisión citando una frase inexistente en el texto aprobado– porque cuando faltas aparatosamente a la verdad, transmites que no hay fundamento para la crítica.

3| Carmen Calvo

“En política, al final, los datos numéricos valen más que las palabras”.

Ya se entiende que Calvo no se refiere a datos cómo el número de muertos, oficialmente 31.200, extraoficialmente más o menos el doble, o caída del PIB, que es la peor de Europa aunque se rebaje al 17,8%, o de paro, que toca fondo. Resulta irónico que presuma de datos con los perores datos de Europa, y entre los peores del mundo. Esta semana, una investigación publicada en The Lancet apuntaba a que el fracaso español se debe a la mala gestión del desconfinamiento cuando el Gobierno ejercía el mando único. Quizá para desviar ese asunto, han servido debates ásperos en bandeja a la ciudadanía como los indultos o la Monarquía, contentando así además a sus socios de la mayoría de la investidura. Otro ministro andaluz, Juan Carlos Campo, hizo de heraldo en el Congreso con el debido tachintachán para alegrar a sus socios.

4| Isabel D. Ayuso

“Si son tiempos de unidad también son tiempos de dejar el activismo de lado. Hace falta ya que el activismo pare un tiempo, que dé un tiempo de respiro”.

Y así es, con el pequeño matiz de que pocos dirigentes han incurrido más en el activismo institucional que ella. A Ayuso la hemeroteca le pesa tanto, que ni siquiera Adriana Lastra logra elevarla, y mira que Lastra ayuda, como esta semana al atribuir doscientos años al Código Penal que desarrolló su partido en 1995. Ayuso se ha convertido en un pim-pam-pum por méritos propios. “Madrid es España dentro de España”, dice, pero no, Madrid es Madrid, no España, que es mucho más ancha y diversa aunque los medios nacionales a menudo no entiendan eso. Llevar Madrid al victimismo identitario puede darle votos, pero es un desastre irresponsable al mimetizar el discurso nacionalista que ha tensado peligrosamente las costuras del Estado de las autonomías.

5| Ángela Aguilera

“Y todo porque ustedes obedecen a una ideología determinada, que es la que ha impedido el desarrollo de la sanidad pública andaluza..”.

No acusa al Gobierno de mala gestión, sino de actuar por razones ideológicas. El presidente ya ha replicado estos días al PSOE que dejaron la atención primaria maltrecha con los recortes de la última década; y a Aguilera le recordó que IU estuvo con ellos: “Ustedes gobernaron con el PSOE entre 2012 y 2015. Sí, sí, y usted sabe que en esa etapa la atención primaria sufrió un proceso de descapitalización de recursos que, por cierto, ahora estamos pagando. Usted sabe que entre 2012 y 2015, el Gobierno de coalición de PSOE e IU recortó el gasto público en servicios primarios de salud en más de un 14 %...”. Y así cada día.

6| Carmelo Gómez

“La situación de Madrid es complicada. Eso lo saben todos los andaluces. Y todo sabemos que hay movilidad en el conjunto de España. ¿Y ante eso que ha dicho el Gobierno [andaluz]?”

Dos cosas contradictorias: uno, que vamos a monitorizar a los madrileños; y dos, que vengan, que serán bien acogidos. ¡O una cosa, u otra!”. ¿Por qué no se puede dar buena acogida a los madrileños, que son importantes para un sector muy herido, y a la vez monitorizar más las zonas residenciales para vigilar rebrotes? La descapitalización de talento en el PSOE en la última década es más aguda que la descapitalización en atención primaria.

7| Felipe Sicilia

“No descarto presentarme. El PSOE de Andalucía necesita recuperar la confianza mayoritaria”.

Días después de que se publicara que Felipe Sicilia es la ficha de Moncloa para reemplazar a Susana Díaz en el PSOE andaluz, el propio Sicilia habla de “recuperar la confianza”. Es decir, pone el foco en que Susana Díaz perdió ésta … y por tanto no es la candidata adecuada. Es probable que el sanchismo no mueva oficialmente de aquí al congreso, pero es improbable que todo esto suceda por generación espontánea. En el tablero socialista se está jugando la partida del futuro, aunque con movimientos aún lentos como es característico en la fase de apertura.

8| Elías Bendodo

“La prioridad no es acercarse a ETA o acercar los presos de ETA, no es indultar a los que rompieron la Constitución y la unidad con un golpe de Estado independentista en Cataluña… la prioridad tiene que ser atender a las personas, evitar que la crisis económica se convierta en una crisis social, evitar que los ERTE se conviertan en ERE; no una estrategia cortoplacista de equilibrios territoriales y de apoyo parlamentario”

Bendodo tiene la habilidad, al margen de la finezza de Andreotti, de poner el foco en el lado más sensible del escenario para los rivales. La polémica de los indultos para engrasar los presupuestos, algo no desmentido por el propio ministro Campo, a la que después se ha sumado el veto al Rey en Cataluña… es corrosiva en lugares como Andalucía, con la imagen de políticos maniobrando para ganar votos mientras demasiados ciudadanos pierden la vida.

9| Alberto Garzón

“La posición de una monarquía hereditaria que maniobra contra el Gobierno democráticamente elegido, incumpliendo de ese modo la constitución [minúscula en el original del ministro] que impone su neutralidad, mientras es aplaudida por la extrema derecha es sencillamente insostenible” .

Nadie va a descubrir ahora que Garzón o Iglesias son republicanos. Lo asombroso es que forman parte de un Gobierno constitucional, tras comprometer su lealtad, y persiguen desde dentro una voladura de la arquitectura institucional. Garzón se une así a la semana estelar de los ministros andaluces, caso de Calvo y Campo… aunque siempre nos quedará Luis Planas.

10| Felipe González

“Una república plurinacional con derecho de autodeterminación…. Estoy radicalmente en contra de eso y, con lo que me quede de fuerzas, con la edad y el futuro que tengo, lo combatiré”.

Los viejos rockeros nunca mueren, con la ironía feroz de González hacia la “Republiqueta” de Podemos, o el elogio literario de Alfonso Guerra a los valores de la Transición, con la aceptación del otro, en su discurso de Hijo Predilecto de Sevilla. Felipe y Guerra aún son héroes de la Transición para muchos, y los gobernantes que más hicieron progresar Andalucía con motivo de 1992… y es difícil medir el efecto de su resistencia moral al relativismo a Sánchez. Eran también los héroes de Susana Díaz y el PSOE andaluz, ahora plegados al sanchismo. Claro que en política a menudo hay que tragar sapos, y Churchill ya advirtió que comerte tus palabras “puede ser una dieta muy adecuada”. Tal vez, eso sí, una parte del voto socialista de siempre se sentirá menos a la intemperie oyendo a los viejos rockeros.

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