Análisis

Pilar fuertes

Observatorio de la Navidad

Aquí andamos, el que más y el que menos, organizando estos días y sentimientos cada uno como puede. Observados por el Observatorio de la Navidad, porque la Navidad -sépanlo- también tiene un Observatorio. Está creado por Suchard, como si hubiera sido levantado allá en las altas cumbres blancas del villancico, aquel del camino que lleva a Belén y baja hasta el valle que la nieve cubrió. Hay más Observatorios de los que piensan, más que ese de Gran Hermano con cámaras hasta en los retretes de los que se pelean por memeces en una tele que parece no tener ya presupuesto para artistas, pensadores, músicos. Geniales en vez de imbéciles. Ya digo que Observatorios para todo. ¿Sabía de la existencia de ODER, Obsevatorio de la Ensaladilla Rusa, que alerta cuando la clásica tapa lleva pepinillos o se presenta como bolas de helado postizas, en un maridaje imposible con el sevillano más miarma?

Pues el nuevo Observatorio ha visto que el 26% de los españoles adora la Navidad mientras que un 6% la odia. El resto de la población está en una zona intermedia de amor-odio, eso que ahora anuncia Serrat como amodio. Y no me extraña la dualidad. Unos la aman porque ven a los que no ven en todo el año y otros la odian por este mismo motivo. A veces, lo de "una vez al año no hace daño" es imposible aplicar a la simple presencia de determinadas personas; ¡cuánto daño una vez al año! Incluso la llegan a odiar porque no ven en ella más que a quienes ya se fueron para siempre. Después están aquellos que reniegan de estas fechas por las copiosas comidas, mientras que los menos comilones la adoran basándose en lo mismo. Los primeros suelen ser los que no se pierden ni un solo gorroneo mariscal, sin graduación militar pero con grados de Barbadillo. Y los compradores compulsivos, los ahorradores, los zambomba o zambombada, uvas sí o uvas no...

El Observatorio nos estudia como si fuéramos fauna, la fauna navideña. La variedad es enorme. Ya no nos ponemos de acuerdo ni en si los Reyes o Papá Noel. El árbol o el Belén. Las bolas o la estrella, el ángel hetero o el gay, de toda la vida de Dios no tenían sexo. Tampoco tenían color y solo se ofendió Machín. Ahora resulta que si eres del gordito colorao eres ateo. Igual que la bandera española equivale a franquista. ¡Qué poca memoriatenemos! Recuerdo a Luis Aguilé en el Teleprograma con gorro rojo de borla blanca. Y a más de uno que ahora son tildados de fachas. Pues ya eran progres. Pero no los de ahora sin belenes, sin Virgen, sin San José ni mulita que le ladre. Incapaces de ver que la historia no es como la pintan ellos. No sólo el tiempo venidero pone cada cosa en su sitio, el tiempo pasado también nos pone en nuestro lugar. Nunca se enteran de que, constantemente, vivir es un antes y un después de muchas cosas.

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