Análisis

Juan manuel marqués perales

'Overbooking' de cariños

Hubo un tiempo en que era necesario sacar la política a la calle, pero como nueva evidencia del movimiento pendular ahora parece que los políticos, al menos los dirigentes, no se dedican a otro menester que estar en la calle. Allí donde haya una desgracia, y sus consiguientes focos, van a estar: una inundación, un incendio, una borrasca, un entierro... No soy el primero en notar el exceso, ya lo ha señalado Ruth Ortiz hace algunas horas. ¿Hay alguien en los despachos?

La Línea recibió ayer la visita del secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, y la del presidente del PP andaluz, Juanma Moreno. El portavoz socialista, Mario Jiménez, pasó por Algeciras, muy cerquita. Y antes ya estuvieron el ministro Juan Ignacio Zoido, la presidenta Susana Díaz y el delegado del Gobierno, Antonio Sanz. Zoido y Susana Díaz, además, se reunieron el lunes en San Telmo, Sevilla, con el único asunto de La Línea sobre la mesa. Es de suponer que, después de tantas muestras de cariño, la población campogibraltareña habrá puesto punto y final al problema del narco, a la atemorización que sufre la población y a unas cifras de desempleo que son bochornosas para cualquier dirigente.

Hace unas semanas, en un agarre dialéctico con un compañero periodista del Peñón a cuentas de la débil posición de Gibraltar a causa del Brexit, me espetó lo siguiente: "Lo primero que tiene que hacer España es darle un trabajo digno a las 10.000 personas que entran allí todos los días". No me faltan los recursos dialécticos, pero debo reconocer que me dejó en silencio. Preocupado.

El Campo de Gibraltar está necesitado de soluciones urgentes desde hace décadas. Concretas, materiales, tocables. Necesita, por ejemplo, que el Gobierno no castigue más al puerto de Algeciras con una conexión férrea del siglo XIX; necesita, por ejemplo, que Interior envíe a los grupos especiales de la Guardia Civil (esto, por fin, acaba de conseguirse), y necesita que la Fiscalía del Estado y lo que sea que se llama Poder Judicial dediquen más medios para proseguir en sus investigaciones.

La Fiscalía está tan desistida frente al narco que hasta los fiscales se quejan en público. El puerto de Algeciras no es una artificiosidad de la política, es el mejor de los situados en España y en buena parte del Mediterráneo, pero los empresarios catalanes y valencianos han conseguido orillarlo ante la pasividad del Gobierno y la escasa fuerza de la Junta de Andalucía en los asuntos de verdadero poder. No es que tantas visitas, tantas muestras de cariño, tantas mesas y tanto seguimiento sean perjudiciales, pero se trata de atajar el problema con más euros y menos lírica, tanta melosidad comienza a ser un tanto pringosa. Como ustedes, supongo que estarán hartos de oír que "el Brexit es una oportunidad para el Campo de Gibraltar". No es una oportunidad, es el lema que repiten y repiten todos los dirigentes que visitan la zona. No es una oportunidad, es un escenario peligroso de incertidumbre, donde el Gobierno español debe atender tanto a los derechos de España como el de los españoles, porque los linenses también lo son. El Brexit es una sartén cuyo mango está en posesión del ministro Alfonso Dastis y al fuego están las autoridades del Peñón, pero debe cuidar bastante el fuego para no quemar dentro al Campo de Gibraltar. No me quieran tanto.

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