Diez negritas.

Diez negritas. / M. G.

Ha habido en Andalucía un proceso progresivo ahora muy notorio: el intercambio de papeles de PSOE y PP. No ya en los sondeos, con un PP ahora dominante, sino en los roles. Desde el referéndum de autonomía, el PSOE lideró las demandas andaluzas, desde la deuda histórica al modelo de financiación, hasta identificar esas demandas con sus propias siglas. Los gobiernos del sur eran ninguneados en Madrid, al menos cuando gobernaba el PP, pero el PSOE mantenía la bandera de las exigencias de Andalucía. Ahora Sánchez ha tardado 900 días en recibir al presidente andaluz, y éstos han acudido con cifras que definen la medida del agravio andaluza, pues se acumula un déficit de casi 11.000 millones por el modelo de financiación. Son cuatro millones cada día. "Una cifra redonda que no olvidarán porque la vamos a repetir muchas veces", dice el portavoz andaluz. En los próximos meses, de aquí a las elecciones, van a percutir una y otra vez con esos números y la exigencia de un fondo compensatorio. En el fuego cruzado de esta guerra han cambiado las trincheras.

1.- Juanma Moreno: "Andalucía no quiere ser más que nadie, pero tampoco menos que nadie".

El presidente andaluz ni siquiera necesita elaborar un argumentario. Lo tiene hecho, heredado de los gobiernos socialistas anteriores. Los discursos de las demandas del modelo de financiación están redactados desde hace años con todas sus variaciones posibles –reivindicativo, furioso, razonado, demagógico, cordial, tormentoso...– y a menudo se repiten las mismas frases, tanto que los redactores de discursos del chavismo al susanismo pueden pensar que se están usando sus textos sin pagar royalties. En San Telmo sólo necesitarían imprimir y repetir.

2.- María Jesús Montero: "El peso que tienen las estructuras de edad, el peso que tiene la insularidad, el peso de la dispersión... es difícil poner de acuerdo al conjunto de territorios que tienen intereses dispares en relación con esta materia".

Irónicamente María Jesús Montero, quien más hizo para estudiar a fondo y exigir un reequilibrio bajo el criterio de población, es quien ahora más trabaja contra sus propias exigencias hasta 2018. Ahora ya no vale el criterio de población. No se puede sostener que el Gobierno siempre perjudica a Andalucía, pero sí demasiadas veces. Y malamente se puede dar valor a que, después de 900 días, Sánchez se preste a recibir cordialmente a Moreno sin ningún compromiso. A María Jesús Montero le ha correspondido el papelón de defender la posición del Gobierno contra los argumentos que ella elaboró en sus años de consejera andaluza.

El PSOE-A en su laberinto

3.- Alfonso R. Gómez de Celis: "Yo hubiera dimitido, para hacer de derecho lo que ya es un hecho".

4.- Susana Díaz: "Ya he dicho que no me voy a presentar al Congreso, pero no entiendo que haya ningún motivo por el que tenga que abandonar la secretaría general del PSOE, ¿no?"

5.- José Luis Ábalos: "No consideramos que tengamos ningún problema de orden interno que debamos abordar".

Juan Espadas no está en el retablo de frases porque después de triunfar en las primarias, arrolladoramente, ha adoptado la estrategia inteligente de actuar con discreción y no ir al choque con lo que queda del susanismo. La idea es no cortar de un tajo a Susana Díaz, sino que ella caiga como fruta madura, una vez que la situación vaya tirando a podrida. El sanchismo ha aceptado, aunque ya hubieran querido imponerle una gestora. Pero Espadas quiere recuperar todo el voto socialista, y por eso no quiere humillaciones hacia los perdedores, sino movimientos elegantes para fomentar la unidad en torno a su figura. No se va a condenar a Susana Díaz a la tercera fila en el Parlamento, como ella hizo con otros como Mario Jiménez, ni a sacarla de San Vicente con una empresa de desahucios. Está por ver, eso sí, que se le conceda alguna influencia en las listas para salvar al susanismo, que por demás se irá extinguiendo rápido, incluso los más irredentos Susanistas del Séptimo Día. Lo cierto es que Susana Díaz ya está ahí en condición de zombi, o, ahora que todo lo suyo va en inglés, como walking dead man. O woman.

Indultar sin inventar

6.- Pedro Sánchez: "Cuando ustedes [el PP] gobernaban, dos referéndums ilegales de independencia, una declaración unilateral de independencia y las leyes de desconexión aprobadas por el Parlamento de Cataluña. Desde que gobierna el PSOE con Podemos, cero...".

7.- Carmen Calvo: [A la bancada del PP]: "Fueron ustedes quienes llevaron a este país a una crisis que es ¡suya!".

El Gobierno va a firmar los indultos. Es seguro. Se trata de una apuesta de riesgo, propia de un presidente con tendencia a la audacia, después de un presidente flemático con tendencia a la inacción. En el futuro se podrá evaluar el resultado. Pero el Gobierno está haciendo algo más, y muy peligroso: para blanquear el contexto de los indultos, culpan al PP de lo sucedido en 2017. Así, tal cual, sin escrúpulos. Pero una cosa es indultar las condenas, y otra indultar las mentiras del relato indepe. Ya se verá hasta qué punto es o no es un error la medida de gracia, pero reescribir la Historia a la medida de los intereses del independentismo siempre habrá sido un error.

¿Concordia? Bien, gracias

De hecho el independentismo insiste en que aquello no cuajó, pero el objetivo es el mismo, y si es necesario repitiendo lo sucedido. Es más, desprecian incluso los indultos que el Gobierno va a darles, por supuesto sin renunciar al regalo.

8.- Pere Aragonès: "Con indultos no se soluciona la represión".

9.- Jordi Sànchez: "Evidentemente el indulto, si se produce, no será por ninguna renuncia personal, ni a cambio de ningún abandono de mis convicciones políticas sobre que este país, el mío, Cataluña, debe ejercitar de manera efectiva el derecho a la autodeterminación".

A pesar de algún gesto, el independentismo se mantiene desafiante. Hay modos más decorosos, como los de Aragonès, y modos groseros, como los de Puigneró o Borrás, pero el fondo es el mismo. Y no dudan en agraviar a las instituciones españolas, la Constitución, la Corona, el Tribunal Supremo, las leyes, todo. De Puigdemont a Rufián, se mantiene el rally faltón de provocaciones. Como demostración de concordia, formidable.

El PP en fuera de juego

Es difícil entender la respuesta del PP a los indultos, más allá de su pulso con Vox: lejos de debilitar a Sánchez, lo han reforzado entre firmas, Colón y otros errores.

10.- Isabel Díaz Ayuso: "Yo ayer no hice ninguna rectificación. Yo ayer aclaré mis palabras pero sigo pensando absolutamente lo mismo... Pensamos [Pablo Casado y yo] exactamente lo mismo. Pensamos que es una humillación y una vergüenza... Esos políticos celebran ahora mismo, que se están riendo de todos; celebran haber puesto al Rey de España en una trampa porque si firma, si no firma, haga lo que haga, estará en tela de juicio".

La presidenta de Madrid, en el absurdo retorno a la Plaza de Colón, logró embarrar el terreno enfangando la figura Rey y además falseando las obligaciones constitucionales de éste. Después, lejos de rectificar, tiró de sostenella y no enmendalla. Ayuso sabe disputarle a Vox el espacio, pero no puede hacerlo al precio de utilizar al Rey. O sí puede, porque el populismo arrasa con todo, pero no debe. Hizo bien el presidente andaluz en afeárselo. La derecha debilita al Rey, como a la Constitución, cuando se apropia de lo que es de todos. Ayuso, por demás, empieza a abusar peligrosamente de su propio personaje, olvidando que los éxitos gaseosos, sin solidez, se desvanecen rápido. Y ya se sabe el itinerario: de lo que era sólido, como escribió Muñoz Molina, a lo líquido de Bauman, para acabar en el pedo en botija de Ferlosio.

Bonus track: la medalla del Rey

BT.- Felipe VI: "Estar en Andalucía es siempre estar en casa. La cercanía, la generosidad, la calidez que recibo, que recibimos en esta tierra, hacen que me sienta como uno más entre vosotros... Me hacen sentir como un andaluz más entre andaluces. El vínculo emocional entre esta tierra y la Monarquía, forjado durante siglos, se refuerza aún más en nuestros días al compartir ambas, firmemente, los principios y los valores consagrados en la Constitución, que hacen posible nuestra convivencia democrática en libertad... Una Andalucía que, más allá de las diferencias, sabe anteponer lo que une a lo que separa".

El Gobierno andaluz ha creado una medalla de honor que ha estrenado con el Rey. Los discursos y las cortesías brillaron. Este Rey debería corresponder no con elogios, sino con mayor proximidad que su padre a las comunidades menos ricas del sur.

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