Análisis

pilar larrondo

Pájaros y puritanos

Las redes sociales están de luto. Una nueva baja se ha producido en Twitter. Javier Ambrossi, mitad de los Javis, ha abandonado la red del pajarito para siempre. ¿El motivo? Está completamente disconforme con el comportamiento de los individuos en este espacio. Razón no le falta. El director de La llamada, acostumbrado a ser el centro de todas las miradas tras su paso por Operación Triunfo, no soporta las faltas de respeto que en Twitter se producen. Hacia él, hacia su entorno o hacia la vecina del quinto. Por eso ha dicho basta. Sabia decisión.

Desde que Twitter comenzara su andadura allá por 2006 muchos son los contenidos que en él se han vertido. Opiniones, informaciones curiosas, viajes... También se han fomentado debates, se han reivindicado derechos y se ha mostrado el descontento de la sociedad en determinadas cuestiones (véase el máster-no máster de la señora Cifuentes). Todo de forma más o menos civilizada, como si fuera la barra de un bar en la que cada cual habla por hablar, pero sin faltar el respeto. Algo que de un tiempo a esta parte ha dejado de producirse llegando a convertirse Twitter en la red social de los horrores.

Los parroquianos de esta red social no es que estén en contra absolutamente de todo lo que acontezca en el mundo, es que se creen con la potestad de poder criticar de forma despiadada todo aquello con lo que no comulguen. Una libertad de expresión -a la que siempre hacen alusión- mal entendida los ha llevado a utilizar los 140 caracteres de forma cruel y hasta violenta. Foro de debate, Twitter es un espacio en el que las opiniones, en muchas ocasiones, no se comparten. Dialogar sobre ellas, siempre con argumentos, resulta algo enriquecedor. Pero se han perdido las formas, se ha dejado de dialogar e incluso de intentar imponer la opinión propia con razonamientos y fundamentos. Carente de ideas, incapaz de razonar, sin cultura ni bagaje y con una escalofriante falta de educación , el tuitero se ha convertido en una especie de troglodita que ataca, ofende, maltrata, veja y ridiculiza a cualquiera que no piense como él, al que es feliz porque está de vacaciones y al que se ha comprado una nueva camiseta. Los pechos femeninos se prohiben en esta red social, verter ácido sulfúrico contra el prójimo no. A puritanos retorcidos no nos gana nadie.

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