Un dato para la historia. La serie La peste, de Alberto Rodríguez para Movistar +, será la primera producción nacional que se incluya en la sección oficial del Festival de Cine de San Sebastián, fuera de concurso. Y no será la única serie producida por la plataforma de Telefónica que se pondrá de la largo (nunca mejor aplicada la expresión, ponerse de largo, exhibirse en idéntica pantalla en la que se exhiben los largos). Vergüenza, comedia de Juan Cavestany también podrá verse, completa, dentro de Zabaltegi.

Debemos acostumbrarnos a una excepcionalidad que va a convertirse en habitual. La Seminci de Valladolid abrirá su gala inaugural con lo nuevo de Isabel Coixet, La librería. Pero si de verdad quiere continuar a la vanguardia del audiovisual, debería fichar, si no lo ha hecho ya, a Cesc Gay (que presentó Truman en San Sebastián), y estrenar su gélida serie de intriga policíaca Félix. Dicho estreno prestigiaría, y de qué modo, el certamen. Además, de este modo la Seminci volvería a sus orígenes, incorporando de nuevo la sección "La serie del año". Ahora estas series de prestigio van a llegar, con cadencia mensual, a Movistar+, y no conviene dejarlas pasar. Pero si Paolo Sorrentino ya paseó El joven Papa, de la HBO, por festivales. Con un éxito tan rotundo que a los pobres que no nos queda otra que verla en una pantalla de televisión se nos quedó cara de póquer. ¿Por qué no a lo grande? ¿Somos espectadores de segunda?

A todo esto, en la sección oficial a concurso del Festival de San Sebastián competirán por las Conchas las películas españolas Handia y La vida y nada más, que a duras penas sumarán 2.000 espectadores cuando se estrenen a lo largo de España, y El autor, que se tendrá que conformar con 20.000, mientras Señor dame paciencia ya la han visto más de un millón de espectadores en las salas nacionales. Apabullante.

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