Peregrinaciones a la Catedral

La amplia participación destacó en una brillante y soleada mañana de la Virgen. Crece el número de peregrinos, algunos ataviados como si vinieran de la Nocturna del Guadalquivir.

La Virgen de los Reyes enfila la calle Fray Ceferino tras abandonar la Avenida de la Constitución. La Virgen de los Reyes enfila la calle Fray Ceferino tras abandonar la Avenida de la Constitución.

La Virgen de los Reyes enfila la calle Fray Ceferino tras abandonar la Avenida de la Constitución. / Juan Carlos Muñoz

La mañana de la Virgen de los Reyes se agranda en el tiempo y el espacio. Miles de devotos acuden al entorno de la Catedral para ver la procesión. Este año se percibía una mayor participación. Las vallas dividen el recorrido en dos mitades separadas. La interior es la de las gradas de la Catedral, donde se suelen reunir cofrades que se encuentran allí todos los años. La exterior es la de las bullas, que comienzan en la plaza de la Virgen de los Reyes, sigue por Alemanes y sus confluencias, se desborda por la Avenida, especialmente en la Punta del Diamante, y convierte en graderíos las escalinatas del Archivo de Indias y la plaza del Triunfo. Es la zona menos madrugadora y la más multitudinaria.

Es evidente el auge de las peregrinaciones. El día de la Virgen siempre fue de ir o de volver a Sevilla. Peregrinaban muchas personas, a pie, desde los pueblos del Aljarafe y los alrededores. Volvían en sus coches muchos veraneantes para cumplir el rito del reencuentro. Se ha ampliado la costumbre para recuperar las caminatas desde los pueblos de los alrededores. Madrugada andarina, que encamina a cientos de personas hacia Sevilla.

Algunos dicen que es como un camino de Santiago en pequeño. Otros que se nota una influencia rociera, aunque no hay simpecados. La costumbre se ha extendido por parroquias y hermandades del entorno sevillano. Puede que en próximos años también lleguen peregrinos de Palmas Altas, de la Hacienda del Rosario… Sin embargo, ya se critica ampliamente la forma de vestir de algunos peregrinos. Con sus camisetas grupales, de tipo deportivo, algunos y algunas parecen que se han escapado de la Nocturna del Guadalquivir. Se puede venir con más sencillez.

Aún así hay que valorar el esfuerzo de esas personas, que participan ampliamente en las primeras misas del día. Comenzaron a las cinco y media de la madrugada con la oficiada por el padre Francisco de los Reyes Rodríguez López, párroco de San Lorenzo, que celebra ese día tan especial para él, con su cumpleaños y parte de su santo. A las seis y a las seis y media se completó la tanda. Son tres misas express, canónicas y ejemplares: no duran más de media hora, con homilía y salve incluidas. Nada que ver con ciertas funciones.

A las 7:40 se inicia el cortejo en la Catedral. Cinco minutos después, la Banda Sinfónica Municipal, dirigida por Francisco Javier Gutiérrez Juan, ya se ha puesto en marcha. El cortejo de esta procesión está bien medido. Tarda en pasar menos de media hora. En ese periodo hay tiempo suficiente para ver a los que están y a los que no han podido estar. La representación religiosa laica, con la Asociación de la Virgen de los Reyes y la Sacramental del Sagrario, mantiene una dimensión digna sin ser excesiva.

Hubo voluntad por cumplir los horarios. A las ocho en la Puerta de los Palos. Y no más de hora y media en la calle, alrededor de la Catedral. La cuadrilla de Bejarano se esforzó para cumplir en el trayecto soleado por Fray Ceferino. El paso mantiene la estética de la familia Ramitos, con las mil varas de nardos, salteadas por cinco docenas de claveles para matizar. Este año la Virgen lucía el manto verde que le donó Isabel II. Tiene bellos bordados, pero acusa el paso del tiempo, con más deterioro que otros de su ajuar.

Entre los ausentes el arzobispo, Juan José Asenjo, que se recupera para afrontar un año que se intuye importante, para él en particular y para la archidiócesis en general. No acudió el presidente del Consejo de Hermandades y Cofradías, Francisco Vélez, por lo que la representación estuvo encabezada por el vicepresidente, José Roda Peña, acompañado de los cargos generales.

Hay que valorar la presencia de más sacerdotes y canónigos que en años recientes. Tras el paso, presidía el obispo auxiliar, Santiago Gómez Sierra, que asimismo ofició la misa pontifical. Don Santiago es como los buenos suplentes, que sale siempre airoso cuando le toca relevar al titular, y lo hace con una discreción y sencillez que merece ser destacada. Servir y no servirse.

También era un año de novedades en la zona VIP de las autoridades. Las autoridades civiles y militares de Sevilla suelen cumplir con sus procesiones, con una dedicación que es incomparable a la que se aprecia en las demás ciudades laicas de España. El teniente general Juan Gómez de Salazar, jefe de la Fuerza Terrestre, pasará a la reserva activa en próximos meses, pero ayer cumplió una vez más y estuvo en la procesión. El nuevo delegado provincial de la Junta, Rafael Sánchez, debutaba en el cargo.

Asistieron nueve diputados provinciales y 15 concejales del Ayuntamiento de Sevilla. Este año acudieron ediles de PSOE, PP, Ciudadanos y por primera vez de Vox. Presididos por el alcalde, Juan Espadas, acompañado por el teniente de alcalde de Fiestas Mayores, Juan Carlos Cabrera, y el portavoz del PP, Beltrán Pérez, y precedido por los portavoces de Ciudadanos, Álvaro Pimentel, y de Vox, Cristina Peláez. Una representación cualificada.

En esta procesión de la Patrona desfila la Policía Local con uniforme de gala. También ellos van ahí, aunque no reciban aplausos como los militares de la compañía de honores del Ejército, con su escuadra de gastadores, bandera y banda de música.La mañana se completó con el ritual del Tránsito de las Vírgenes dormidas. Hubo colas (largas, por momentos) en el Pozo Santo y en Santa Rosalía. Acudieron muchas personas a San Lorenzo, para ver a la Soledad vestida de blanco y con nardos a sus pies. Las lágrimas del dolor se tornan en perlas de gloria, cuando llega la mañana más bonita de agosto.

Es el día en el que siempre reconforta el esfuerzo de volver, de llegar o de seguir en Sevilla.

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