Análisis

Antonio Sempere

Polideportivo

Catorce de las quince emisiones más vistas el mes de julio en nuestro país han sido partidos de fútbol. Las catorce primeras. Por eso no me cansaré de repetir eso de por qué le llaman deporte cuando quieren decir balón. Jugadores multimillonarios algunos de los cuales se atreven a defraudar al fisco cifras estratosféricas.Este verano, que yo sepa por vez primera, se celebran los European Championships, evento consistente en aglutinar en una quincena los Campeonatos de Europa de natación, ciclismo, gimnasia, remo, golf y triatlón, que se celebran en Glasgow, más los de Atletismo, que tienen lugar en Berlín. Teledeporte los dará íntegros, ofreciendo desde la contrarreloj de Jonathan Castroviejo desde las calles de Glasgow hasta las finales del equipo de sincronizada y todas las pruebas de piscina donde destaca Melanie Costa, pasando por las pistas de atletismo donde Bruno Hortelano promete un regreso triunfal, junto a atletas como Ana Peleteiro, Óscar Husillos, Orlando Ortega o Saúl Ordóñez.

Todo ello sin una sola pausa publicitaria, en alta definición y en abierto por la Televisión Digital Terrestre. ¿Apuestan a que ninguna de estas transmisiones, que coparán casi trescientas horas de emisión, figurarán entre las más vistas del mes de agosto? Cualquier partido de fútbol de un torneo veraniego les pasará por delante. No digo que no se vean algo más que los Juegos del Mediterráneo de Tarragona, ese fiasco en donde las gradas estaban tan vacías que en lugar de competiciones parecía que estábamos viendo los entrenamientos. Pero para el manjar que se nos ofrece, el porcentaje de seguimiento se adivina escueto y testimonial. Todo un síntoma.

Por cierto, que también los da Eurosport, entrecortados con sus abundantes cortes publicitarios. Si pudiésemos conocer su seguimiento no nos extrañaría que superase el de Teledeporte. El bajo nivel de exigencia de la audiencia es así.

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