Análisis

Antonio Sempere

Promociones

Si alguien como Cesc Gay está más cómodo al otro lado, mejor dejarlo ahí

Qué poco cómodo se vio al director de Félix, Cesc Gay, en su entrevista promocional en Late Motiv, de #0. Mira que Andreu Buenafuente pone las cosas fáciles para que el invitado se sienta cómodo. Mira que el equipo guionista siempre juega a favor de obra, para que quien se sienta a la vera del alma del programa salga fortalecido.

Pero hay algo incontestable: cuando alguien se siente más cómodo al otro lado de las cámaras, alejado de los focos, en su labor entre bastidores, mejor dejarlo ahí. Si de lo que se trataba era de vender la serie que acaba de estrenarse en la plataforma, digamos que la intervención de su director no pudo ser más ineficaz. Ni un mensaje claro de por qué hay que verla, ni una idea persuasiva con las que trabajan los departamentos de comunicación para vender su producto.

Tanto es así, que por la parte que me toca tengo la conciencia tranquila al exponer en esta columna al exponer mi punto de vista. Es más, estoy convencido de que estas líneas no le restarán ni un solo espectador potencial a Félix, y si acaso, regalarán algunos a la mentada entrevista de Late Motiv, que es posible muchos recuperen después de estas apreciaciones.

Cesc Gay fue honesto. Lo confesó como siempre ha hecho. No le gusta la exposición a los medios. Pero el protagonista Leonardo Sbaraglia estaba en Argentina y le tocó a él sólo atender a la promoción. Valga decir que lo mejor de la entrevista fue lo que escapó a ella, gracias a los recursos del departamento de arte del programa, cuando Andreu sacó un cartel clavado al de Félix con la cara del líder de Ciudadanos, titulada Albert. "El futuro de España", dijo Buenafuente. Chiste ante el que Cesc no movió ni un músculo de la cara.

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