Análisis

ignacio martínez

Entre Pujol y Thatcher

Ayer el presidente de la Junta hizo una mala imitación de su antecesora. Se envolvió en la bandera verde y blanca para decirle a Susana Díaz que o estaba con él y los 23.000 millones de euros que reclama de los fondos europeos de reconstrucción o estaba contra Andalucía. Pujolismo se llama eso. Ha encontrado la manera Juan Manuel Moreno de practicar un nacionalismo duro, con celofán moderado. Y ayer se vistió también de thatcherismo y reclamó cheques europeos. El cheque agrario ya lo usó hace siete años injustamente Díaz contra el entonces ministro Arias Cañete. Desde la entrada de los países del este y la reducción del presupuesto de la PAC todos saben que lentamente irá descendiendo el montante de los territorios más beneficiados con ayudas directas para compensar a los recién llegados, atender criterios medioambientales o equilibrar las subvenciones por hectárea, difuminando los derechos históricos. Se sabe, pero es rentable envolverse en la bandera y acusar de robar al gobierno central si está en manos del partido rival. Procesismo se podría llamar eso. El segundo cheque de Moreno fue el de 23.000 millones. No se sabe cómo pondera el PIB, el empleo y la población, pero le sale que un 32% de la cuota española es andaluza. En ningún momento la Comisión, el Consejo o el Parlamento han hablado de cheques territoriales. Así que el golpe fue efectivo, pero demagógico.

Hizo el presidente alusiones a la mala herencia recibida. El pasado es una rémora que siempre se volverá contra usted, le dijo en un momento a Díaz. Eso es cierto, para todos. En 1999 el joven Moreno Bonilla estaba de diputado en este Parlamento antes de convertirse en diputado por Cantabria. Y en el Consejo Europeo de Berlín del 99, España obtuvo para el período de 2000 a 2006, 37.744 millones para sus regiones objetivo 1. Según informó por carta el director general de Política Regional de la Comisión al Gobierno Aznar, si hubiese repartido ese dinero en el interior de España con el mismo criterio que en la cumbre berlinesa, Andalucía tendría que haber recibido 15.324 millones. Sin embargo, el Gobierno lo dejó en 11.406 millones. O sea, dicho en el lenguaje del PP de hoy en Andalucía, el PP de entonces desde Madrid se quedó con 4.000 millones del cheque andaluz. Las herencias y las chisteras son las mismas para todos. Sólo cambian los magos.

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