Sanidad pública e impuestos

La sanidad es el servicio público que más justifica el pago de los impuestos

Esta semana hemos conocido los principales datos que arroja le encuesta del Instituto de Estudios Fiscales (IEF), el prestigioso think tank dependiente del Ministerio de Hacienda, sobre las Opiniones y actitudes fiscales de los españoles en 2017.

Llama la atención el dato que nos muestra que la mayoría de los encuestados cree que la Sanidad es el servicio público que más justifica el pago de los impuestos. Esto es muy importante ya que estamos hablando de la sanidad como servicio público que se financia con impuestos para asegurar un principio de equidad que es básico para el Sistema Nacional de Salud: paga mas quien más tiene si los impuestos son progresivos y usa más quien más necesita.

También es relevante que en la encuesta, el 67% de los usuarios se manifiestan bastante satisfechos por el servicio sanitario que reciben.

Con estos datos, se hace necesaria una profunda reflexión si se tiene en cuenta que en esta encuesta, el resultado global señala que la población en general, cree que paga muchos impuestos para los servicios que se reciben y que el fraude fiscal está generalizado en España, pese a que nadie confiesa cometerlo. La sanidad necesita más recursos como consecuencia de cambios demográficos que han llevado al envejecimiento poblacional, por las innovaciones tecnológicas que suponen una potente fuente de tensión presupuestaria y contribuyen a la cronicidad de las enfermedades y por otros elementos.

Las reformas que necesitan implantarse para una mejor gestión de los servicios públicos y los recortes presupuestarios que se han aplicado en los últimos años con la excusa de la crisis económica van a conllevar un debate público en el futuro inmediato.

La sanidad pública arrastra una insuficiencia crónica de recursos que condiciona la existencia de un déficit presupuestario que oscila entre el 8 y 12 % de media en los últimos años. La definición de un nuevo modelo de financiación autonómica está considerando criterios que permitan asegurar la sostenibilidad de los servicios públicos esenciales entre los que se incluyen la sanidad. En un futuro próximo culminarán los trabajos que actualmente se llevan a cabo y ello debe conllevar más recursos para la sanidad pública.

En el desarrollo de esos trabajos, los responsables de sanidad pueden poner sobre la mesa el sólido argumento que nos aporta esta encuesta; así, que la población valore positivamente pagar impuestos por un servicio público que, (como es el caso de la sanidad pública), es un servicio con una orientación redistributiva y solidaria que cumple bien esas funciones, es un dato de enorme importancia.

En la medida que la insuficiencia presupuestaria crónica lastra la gestión de la sanidad pública y condiciona la gestión de asuntos cotidianos, conviene extremar las reformas que aseguren una mejor eficiencia pero, al tiempo, permitan una mejor financiación. Hasta ahora, y después de cuatro décadas, la sanidad pública es una historia de éxito que vemos hoy refrendada en las opiniones que se reflejan en esta encuesta del Instituto de Estudios Fiscales.

Y es una gran noticia que la ciudadanía perciba que sus impuestos se usan a satisfacción en la gestión de los servicios públicos de salud. Un camino que otros servicios públicos deben recorrer aún. Hagamos valer desde la sanidad pública la importancia de esta encuesta. Dice mucho a favor de políticos, gestores y profesionales sanitarios. Enhorabuena.

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