Análisis

Rogelio Velasco

Sector exterior de la economía española

Durante muchos años, el sector exterior de la economía ha sido un elemento de freno al crecimiento. Cuando la economía se expandía alrededor o por encima de la tasa a largo plazo, las importaciones se disparaban, generando un déficit comercial que, pasados algunos años, se convertía en insostenible, debido al aumento del endeudamiento con el resto del mundo. En cuanto los mercados internacionales perdían la confianza en nuestra economía, se producía una fuerte devaluación de la moneda -antes de la entrada en el euro- o una fuerte reducción del crédito -en la época del euro- que es lo que hemos venido padeciendo hasta años recientes.

Sin embargo, este patrón ha cambiado en la economía española justamente durante la crisis. Si con anterioridad el fuerte crecimiento se transformaba en un gran déficit por cuenta corriente, ahora estamos disfrutando de un ciclo expansivo en el que el sector exterior no sólo no está representando un freno, sino, más bien, un factor dinamizador de nuestra economía.

Con datos del primer semestre del año, el saldo positivo por cuenta corriente es del 1,4% del PIB. Desde el año 2012, la contribución del sector exterior al crecimiento ha sido positiva con una media superior al 2%. Teniendo en cuenta que el crecimiento del PIB ha sido del 3% durante 4 años consecutivos, estas evoluciones corroboran lo comentado.

Es cierto que, considerada la balanza por cuenta corriente en su conjunto, la contribución del sector servicios -turismo, sobre todo- ha alcanzado cifras record. Sin embargo, la evolución de la balanza de mercancías también lo ha sido. Desde el año 2013, la tasa de cobertura de las exportaciones (relación entre exportaciones e importaciones de mercancías) ha sido superior durante todos los años al 92%. En 2013 y 2016 alcanzaron el 95%. Este empuje exportador se ha manifestado en un crecimiento del valor de las exportaciones en términos reales del 50% entre el año 2008 y el 2017. Hemos superado a Reino Unido, Francia e Italia en exportaciones con relación al PIB.

Tendríamos que tirar de estadísticas históricas, de los años inmediatamente posteriores al plan de estabilización de 1957, para encontrar cifras similares. Además, las exportaciones han ido creciendo en valor añadido, sofisticación tecnológica y diversidad de sectores y geografías. El 70% de las exportaciones son productos industriales y tecnológicos, frente a un 15% de los agroalimentarios y el 12% de consumo, como principales partidas. Aunque somos una potencia mundial en exportaciones de coches, España exporta más bienes de equipo que automóviles.

Aunque durante los primeros años de la crisis las exportaciones se diversificaron geográficamente, la buena evolución reciente de las economías europeas ha provocado una mayor penetración en esos mercados, revirtiendo una tendencia que se inició en 2008, cuando empieza a producirse un fuerte crecimiento exportador hacia los mercados asiáticos. Aunque ha ido creciendo, el que el 2% de las exportaciones se dirijan a China, resulta ridículo, cuando ya el 8% de nuestras importaciones proceden de ese país.

España necesita continuar, ahora y en el futuro, este gran dinamismo exportador para seguir creciendo y creando empleo.

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