Análisis

Rogelio Velasco

Tipos de interés y el dilema de la Fed

Hoy se reúne la Reserva Federal (Fed) y tendrá que decidir si mantiene los tipos de interés o los eleva. Lo más probable es que decida una subida hasta el nivel del 1,75% o el 2,00%. Sea cual sea la decisión que tome el regulador estadounidense, lo hará envuelta en un mar de dudas.

Las dudas provienen del hecho de que la tasa de paro en EEUU es del 3,8%, muy próxima a las estimaciones que se han realizado de la tasa de paro natural. De acuerdo con la teoría económica, si la tasa de paro real se aproxima a la tasa de paro natural (aquella que no estimula una subida adicional de los precios), los precios se elevarán rápidamente obligando al banco central a elevar los tipos de interés para frenar la subida de precios, aunque genera una reducción en el crecimiento y un aumento del desempleo.

Pero los datos actuales niegan, al menos por ahora, esa relación inversa entre tasa de paro e inflación. La tasa de inflación subyacente (la que excluye el petróleo y los alimentos frescos, al ser muy volátiles) es del 1,8%. Esa tasa es inferior al objetivo de la Fed para la economía americana, que es del 2%. De manera que, en estos momentos, la Fed estaría cumpliendo el mandato que aparece en sus estatutos: inflación alrededor del 2% y la menor tasa de paro posible.

Lo que resulta extraordinario, es que la economía de EEUU no presentaba esa tasa de paro tan reducida del 3,8% desde los años sesenta, hace medio siglo.

El dilema de la Fed es el de esperar a que la inflación se acelere manteniendo los tipos de interés, frente a actuar ya de forma anticipativa elevando los tipos para evitar un rebrote de la inflación.

La experiencia histórica demuestra que las acciones no anticipativas de la Fed esperando demasiado tiempo pueden ser muy costosas, porque si la inflación se acelera se ve obligada a elevar sustancialmente los tipos de interés y generar una dura recesión. Eso ocurrió a principios de la década de los ochenta durante el segundo shock del petróleo.

El problema para aplicar la lógica de ese intercambio entre inflación y desempleo es que desde hace una década la inflación se ha mantenido estable y ha sido compatible con distintas tasas de desempleo.

Técnicamente, la curva de Phillips (que traza la relación inversa entre inflación y desempleo) se ha vuelto plana. Incluso ha habido periodos recientes en los que tanto la inflación como el desempleo se han reducido simultáneamente.

En la medida en la que esa relación se haya roto y permanezca en el tiempo, las actuaciones anticipativas de la Fed serán peligrosas. Si la inflación va a permanecer estable, la subida de tipos provocará una recesión innecesaria, reduciendo tanto el PIB como el empleo.

Es posible que el acelerado cambio tecnológico, la globalización y el aumento de la tasa de participación laboral estén trazando un escenario nuevo en donde la relación entre inflación y desempleo sea ahora muy débil.

Tanto en estos momentos, como en los próximos meses, la Fed seguirá dudando sobre qué hacer. La prudencia que guió el mandato de Janet Yellen debería ser imitada por el actual gobernador del banco central estadounidense.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios