Una vez más se ha visto que en Sevilla algunos proyectos los plantean al revés. Me refiero a la petición del alcalde, Juan Espadas, para que sea construida una estación de tren de Cercanías en Palmas Altas. Eso lo debió solicitar el Ayuntamiento hace unos años, como condición sine qua non para permitir la construcción del mayor centro comercial de Andalucía y de un barrio residencial con 2.870 viviendas. La petición del alcalde forma parte de la serie El mundo sevillano al revés, donde primero se crea el problema y después se busca la solución. Cuando lo deseable es lo contrario: ser previsores y coherentes, tener soluciones para los problemas.

Recientemente, el pasado 31 de julio, publiqué un artículo comparativo, titulado Madrid Norte y Sevilla Sur, en el que comentaba algunas diferencias entre el gran proyecto para el norte de la capital de España y lo previsto en Palmas Altas, el lugar maravilloso donde cabe todo. En Madrid, antes de construir las 10.500 viviendas y los tres rascacielos previstos, van a empezar por la remodelación de la estación de Chamartín, que será mejorada y ampliada, y por el soterramiento de las vías del tren. Es decir, crearán unas infraestructuras de acuerdo a las necesidades. Empezarán por el principio, no por el final.

Para que no le falte de nada, el alcalde Espadas reconoce que la verdadera solución para Palmas Altas será el Metro "a largo plazo". ¡Y tan largo! Palmas Altas ni siquiera aparecía en el proyecto de la línea 3, que va a ser desbloqueado verdaderamente, como me apunta el delegado de la Junta, Ricardo Sánchez. Es decir, que el alcalde reclama una nueva estación de Cercanías, cuanto antes mejor, aunque la verdadera solución será el Metro.

Para empezar, os vais a conformar con una línea exprés de Tussam. Siempre nos quedarán los autobuses de Tussam, que al final son los que salvan a la ciudad del caos de su transporte. ¿Qué sería de la movilidad en Sevilla sin los autobuses? Pues se habla de todos los transportes públicos menos de ellos, que pasan desapercibidos, como los buenos árbitros antes del VAR.

Otro aspecto notable de la improvisación lo encontramos en las obras del puente del Centenario, con los tableros del ministro Ábalos. Cuando funcione el centro Lagoh en Palmas Altas, y cuando lleguen los primeros vecinos, ya veremos lo que ocurre con ese puente. Quizá lo mismo de ahora. Suele tener atascos todos los días.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios