Diario de Sevilla En la batalla del coronavirus: mantenemos nuestra cita en los quioscos con despliegue informativo sobre la pandemia

12:00. Busco la palabra "coronavirus" en el servidor de teletipos en las últimas doce horas: 290. Nada nuevo bajo el sol. De camino a la redacción da alegría el reencuentro con parroquianos de bares en la cola del estanco. "Ahí vamos, tirando". "Me alegra verte bien". El paseo me sirve normalmente para realizar varias llamadas a compañeros para ver cómo llevan el retiro. Nadie descuelga. La vida en los últimos años, o en esta década, se teclea, no se habla. El cierre de los negocios ha afectado a mi buen paladar cafetero. Jamás me tomé en 20 años uno de la máquina del periódico. Llevo dos semanas familiarizándome con la repugnante bebida con espuma que suelta el aparato. Mientras espero que el vaso se llene, le echo un ojo a los dulces y frutos secos de otra expendedora (vending las llaman ahora): quedan cinco o seis bolsas de quicos, algunas bolsas de patatas, varios pasteles refrigerados... Menos mal que no como entre horas.

16:02. Hay ya 879 informaciones sobre la pandemia en las agencias de noticias desde la pasada medianoche. A las dos y pico, antes de ir a comer, vivimos una minicrisis a tres bandas. Alguien ha apretado demasiado el botón del ascensor y está atrancado. No es plan de llamar a Hércules Poirot. Dani, el informático, dice que no sabe nada; Carmen, la señora de la limpieza, tampoco; yo miro para otro lado. Ningumos hemos sido. Lo arreglamos y pelillos a la mar. A la vuelta me dejo otros 45 céntimos de nuevo en el matarratas con cafeína y le birlo el transistor a Lolo, de Local. Juro que está sintonizado Radio Olé. Muevo el dial, escucho noticias y lo dejo. Cadena Ser, ahí quedó. Me pongo a trabajar, que es para lo que vengo aunque no lo parezca en este Viernes de Dolores sin Lolas a la vista...

21:47. "Coronavirus": 1.336 noticias del puñetero bicho desde anoche. Uno de los vecinos de enfrente ronca como un oso a primera hora de la tarde con el volumen de la televisión a todo trapo y me da por pensar que esta noche no pega ojo. Me coordino con Paco; teletrabaja mientras cuida (eso espero) de Laura, que raya los ocho meses de embarazo. "Tú mete esto aquí, aquello lo damos en la siguiente doble. ¿Vale? Vale". Como no somos el Equipo A, todos los planes nos salen mal y, lo que iba a ir abriendo una página, resulta que al final ni lo damos porque la actualidad manda. Francino suelta un taco en la radio, no recuerdo cuál. Los compañeros de Cierre llaman: "Hay una foto repetida, cámbiala en algún sitio". Procedo mientras juro en arameo porque nos pilla el toro. Como siempre creemos y como siempre no sucede... Sube Pablo y ofrece un café con leche de cápsula. "Esto es de otra liga comparado con los anteriores", digo entre dientes. Pepa Bueno sigue hablando de lo mismo, de lo único. Son más de las diez de la noche y me queda un tirón. ¡Qué estrés, bendito estrés! To be continued...

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