Análisis

Gumersindo Ruiz

20 años en 'shock'

El libro de Andreas Schleicher De primera clase. Cómo construir un sistema escolar en el siglo XXI puede descargarse gratuitamente de la página de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), de la que el autor es director de Educación y Conocimientos. Andreas Schleicher es mundialmente conocido por ser el impulsor del proyecto PISA -Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes-, que cumple 20 años, y revolucionó el mundo de la enseñanza al enfrentar a muchos sistemas educativos con la realidad de los pobres resultados de sus estudiantes. En estas semanas de exámenes en nuestros colegios, pocas reflexiones son más oportunas que las de este libro, que en sus 297 páginas hace un repaso de PISA, y nos ofrece una riqueza impresionante de ideas prácticas.

Una parte interesantísima es la que desmonta estadísticamente algunos mitos educativos. "Los pobres van siempre mal en el colegio" es uno de ellos, pero los datos muestran que depende del país, en algunos es así, pero en otros han encontrado formas inclusivas que funcionan bien; e igual ocurre con los inmigrantes. "El éxito en educación depende sólo del dinero que se gaste"; tampoco es verdad, pues presupuestos iguales producen resultados diferentes, dependiendo de cómo se gaste. "Clases reducidas dan mejor resultado"; no es cierto, pues a partir de una dimensión depende muchísimo más de la calidad del profesorado que de otras variables, incluyendo las dotaciones de material digital. "Cuanto más se estudia, mejores resultados"; tampoco se cumple, pues depende del uso del tiempo y de los hábitos de estudio, siendo más efectivo un buen equilibrio entre el esfuerzo de estudio y otras actividades para niños y niñas. También encuentra que es corriente echarle la culpa a todo -profesores, colegio, programas, medios- menos a nosotros mismos, donde suele estar buena parte del problema. Otras cuestiones como si el talento es heredado o se debe al esfuerzo; si algunos países o regiones son mejores porque hay una cultura de educación; y si hay que seleccionar a los estudiantes y cómo, encuentran respuestas equilibradas, pues el esfuerzo es fundamental, la cultura se crea, y la selección es necesaria respetando la igualdad de oportunidades.

Es urgente que todo el que pueda lea el libro de Schleicher. En estos veinte años el mundo ha cambiado y tenemos que adaptar los contenidos educativos, por ejemplo de las matemáticas, a la era digital, que hace innecesario el cálculo y la trigonometría, y requiere interpretar y manejar conceptos y programas estadísticos de análisis de los datos, probabilidades y riesgo. El mundo actual no nos paga por lo que sabemos, sino por lo que podemos hacer con lo que conocemos. Pero hay una dimensión humanística igualmente importante. Hay que leer y analizar críticamente lo que se lee, y la lógica nos enseña a tener criterio y a gestionar nuestras emociones. La educación, con componentes de conocimiento, manejo de herramientas, y emocional, da forma a la sociedad en que vivimos y trabajamos, y esto afecta no sólo a maestros y estudiantes, sino a todos nosotros, y especialmente a los que -en cualquier ámbito- tienen responsabilidades políticas y de gobierno.

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