Análisis

francisco andrés gallardo

¿A cerrar?

Los de Vox como realmente tienen poco que contar además de enarbolar la bandera (algo que los demás lo han permitido por omisión y falta de vista), se dan golpes de pecho de devoción y patriotismo tuerto apropiándose de sentimientos colectivos. Se erigen en falsas autoridades de la moral, el sentido común mal entendido y las buenas costumbres. Espíritu para amedrentar la libertad individual que nos hemos ganado sobre todo por la briega de nuestros mayores. Su actitud no dista de los independentistas, podemitas y hierbas extremas.

En ese afán campeón de ajustar cuentas Vox pregona que va a cerrar las cadenas públicas de televisión y hasta alguno se viene arriba y promete que clausurará La Sexta. Las ansias censoras y de sesgar algo tan íntimo y cotidiano como elegir el medio de comunicación que cada uno crea conveniente es algo que va con el puritanismo reaccionario que relacionamos con nuestros peores ratos históricos.

No hace falta aludir a refranes ladradores para sospechar que a los populistas se les va la fuerza por la boca. Cuanto más gritan, menos dicen; y cuanto más hablan, menos cuentan. Una pena que los de Vox no se prodiguen en los debates para verles las ideas a la cara, como, por el flanco opuesto (pero no tan contrario), ha sucedido con los de Podemos.

Vox no estará en condiciones de cerrar ninguna cadena de televisión, pero tampoco lo harán si está en su mano. Ya dijeron que iban a cerrar Canal Sur y les encanta que les acaricien el pelo y aparezcan (cada vez más) en los informativos. Dicen que no les gusta la televisión, pero les encanta salir en ella. En cuanto se les calman los egos con un puñado de tertulias y noticias se les va aplacando el genio y las exigencias. De hecho Susana Díaz le dejó a la derecha un Canal Sur la mar de mono de toros, caballistas, folclóricos de la posguerra, roscos de santos pueblerinos y todito de lo más rancio de nuestros tópicos.

En cuanto salen por la tele y tienen domesticados unos cuantos despachos hasta los más exaltados se vuelven mansos.

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