La ventana
Luis Carlos Peris
Velada rica en temple
Siempre pasa lo mismo, tanto el 1 de septiembre como el 31 de enero de cada año. Son las fechas de cierre de las ventanas para fichar y no hay forma de que esos días sean tranquilos. Todo se deja para el final de forma incomprensible y en el caso estival con el consiguiente daño de desperdiciar cuatro jornadas. Y como no podía ser de otra manera, en esta ocasión se repitió el ritmo frenético de comunicaciones que no llegan a tiempo por dejar la faena para última hora.
Y todo tras una jornada de contrastes en el fútbol según Sevilla, pues tras el éxito en Gerona de los de Almeyda, el disgusto de cómo dos desaplicaciones fortuitas le daban el triunfo al Athletic sobre un Betis con la asignatura pendiente de no haber redondeado la plantilla. Visto lo cual, haber comprobado que sin Lukebakio había vida, su traspaso para hacer caja y poder fichar o inscribir. Es lo paradójico de este tiempo de compraventas, que para reforzar, primero hay que debilitar.
También la derrota ante los vascos debió impulsar definitivamente la vuelta de Antony, esa especie de árbol que no dejaba ver el bosque de las carencias que tiene la plantilla bética. Todo se ha dejado para el final tras haber desaprovechado un inicio de calendario propicio para estar unos peldaños más arriba de la tabla. Ahora, la rumorología entra en stand by para su reaparición en el mercado invernal, pero nadie es capaz de explicar por qué todo se deja para el último momento.
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