Ha comenzado septiembre y estamos en precampaña electoral. ¿De qué elecciones? De todas. Puede que nunca hayamos salido de la precampaña, pero en estos tiempos se intensifica. En Sevilla, a día de hoy, sólo hay dos candidatos seguros a la Alcaldía, aunque la seguridad absoluta nunca existe. Son Juan Espadas (PSOE) y Beltrán Pérez (PP). Son los únicos confirmados por sus partidos. Ciudadanos se ha volcado con las elecciones andaluzas y, según lo previsto, no nombrará a su candidato hasta principios de 2019. Puede ser un error. Hasta ahora no han confirmado a Javier Millán, ni se espera a ese Manuel Valls sevillano que no existe. Mientras que Izquierda Unida y Participa podemita deben empezar por confluir en Adelante Sevilla, el grupo en el que también están los ecologistas de Equo y los andalucistas de Izquierda Andalucista y Primavera Andaluza (o sea, Pilar González y Pilar Távora).

En los últimos días de agosto se ha visto a Juan Espadas y a Beltrán Pérez muy en su papel. Espadas prometiendo planes especiales para todos los barrios con problemas sociales y visitando lo que le interesa. Pérez diciendo que todo está fatal, y aportando datos, pues decirlo lo dice cualquiera. Por detrás de los líderes municipales del PSOE y el PP se intuyen los primeros movimientos para ser o no ser.

Las listas municipales tienen trucos. A veces suenan nombres para quemarlos. Tampoco es fácil augurar la retirada de concejales en activo, que se desmotivarían. Se supone que Espadas contará con sus hombres de confianza, empezando por Juan Carlos Cabrera. ¿Se caerá alguno o alguna en los próximos meses? Se espera que la renovación sea discreta, sin descartar algún fichaje de última hora. También se supone que Beltrán contará con los que más le han ayudado en su carrera. Perfiles como el de Rafael Belmonte tienen más futuro que otros ya quemados. Pero en la lista del PP lo más importante y significativo estará en los nuevos que entren. Ahí no se pueden equivocar.

Siempre hay sorpresas al final. Por eso, las especulaciones son prematuras y con un margen amplio de error. Más aún en grupos como Ciudadanos, que está favoreciendo las dudas (y no sólo en Sevilla), o la izquierda de Participa e IU, que deben empezar por aclararse entre ellos mismos. Pues eso es lo que nos espera en breve: antes de pelearse con los otros, los partidos deben resolver lo suyo.

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