¿Por qué no en casa como fuera?

30 de septiembre 2025 - 03:07

Qué diferencia la forma en que este Sevilla de Matías Almeyda rentabiliza el trabajo según vaya de local o de visitante. Se ratificaba todo esto en Vallecas para lograr la tercera victoria consecutiva como viajero sin olvidarse que la derrota de Bilbao nunca debió producirse. Curiosa la transformación de las cosas según se juegue al calor de clientela o de visitante y las causas pueden estar en algo que se produce no en pocas ocasiones y es que este Sevilla se halla más confortable sin balón que con él. Por eso resulta chocante que el encargado de ordenar el zafarrancho cayera en el pecado de ir al ataque con uno menos ante un Villarreal superior.

Y es que este Sevilla, tan hecho de retales, ha asimilado bien el sentido de la presión al rival. No se trata de presionar tras pérdida, sino de hacerlo de campana a campana mediante la vieja conseja de rodear al que la lleva en un auténtico esfuerzo rayano en el estajanovismo.

Dicen los que están en las entretelas del equipo que el mensaje de Almeyda ha calado y así parece ser viendo cómo la tropa va al unísono en busca de atosigar al rival que lleva la pelota. Claro que así como Napoleón elegía entre los más suertudos a sus generales, sin que la fortuna se alíe con tu causa hubiera sido imposible ganar el domingo. Todo con la impecable actuación del portero (¿Odisseas o Vlachodimos?) para un triunfo tan valioso como demostrativo de en qué consiste este Sevilla de Matías Almeyda.

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