Análisis

josé luis garcía-palacios

Presidente de Asaja y de Interfresa (Asoc. Interprofesional de los Frutos Rojos).

La nutricéutica, al servicio de la medicina

Me parece muy adecuado y acertado el proyecto del doctor García Quintanilla, es más, pienso muy sinceramente, contra aquello que pudiera blandir alguna farmacéutica, que en cuestiones de Prevención la "nutriceútica", como concepto, es la mejor herramienta posible para el ser humano. Además, hay que tener en cuenta que el simple hecho de incluir en nuestra dieta diaria un consumo de frutas de temporada* (por qué "de temporada" lo explicaré luego), supone un respaldo al mantenimiento de algo tan vital, para la sociedad y para nuestro propio planeta, como los productores de alimentos (agricultores) y mantenedores del mundo rural.

Resulta evidente cuales son los beneficios de una dieta rica y variada, donde todo alimento natural tenga cabida. ¿Qué queremos decir con natural? Es muy conveniente definirlo debidamente, porque puede que enseguida alguna corriente filosófica-alimentaria pueda empezar a frotarse las manos erróneamente.

Es natural todo alimento que bien se consume directamente, (como las frutas, hortalizas, algunas verduras, leche, frutos secos,...); como también aquellos que se someten a algún proceso térmico, como las legumbres, carnes, pescados, mariscos, huevos, etcétera; o de presión/molturación, como el aceite de oliva virgen, ¡si es extra mejor y más rico!

También lo son aquellos que pasan por un periodo de curación, que en su origen no era más que un método de prolongación del aprovechamiento, como son los quesos, salazones, carnes curadas, etcétera; o incluso los que provienen de extracción, como las setas, miel, moluscos, etcétera. Y debemos incluir también en estos términos otros resultados de transformación de los anteriores que dan lugar a productos recomendables, como pueden ser vinos (en correcta dosis), pastas, derivados lácteos, conservas, etcétera.

Con esto quiero decir que la distancia a la forma más natural de la fuente de la alimentación es una característica básica, pero no excluyente. No obstante, sí es determinante de manera desfavorable el consumo de alimentos procesados, industrializados o ultraprocesados, así como derivados de subproductos en los que, aun leyendo la correspondiente y en ocasiones compleja etiqueta, uno no se ve capaz de ubicar exactamente cuál es el origen de lo que tiene delante: vegetal, animal o simplemente imaginativo y artificial, e incluso estético o comercial.

Además a todo esto, que no es otra cosa más que educación e interés en conocer (no modas estúpidas, absurdas e ideológicas de candelero...), está algo que de forma mayoritaria en las urbes no se entiende y es probable que no haya nada más sencillo que la temporada de producción de cada alimento.

Aludía en el inicio que nuestro consumo debe ser "de temporada", esencialmente por una cuestión de inteligencia, aunque para que pueda abarcar a toda persona es una cuestión de información, algo que en absoluto está limitado por la capacidad económica de las personas.

El consumo "de temporada" es más rico en todos los aspectos, desde el organoléptico, el medioambiental, el económico, el social y el nutritivo. Hagamos una somera explicación:

- Organoléptico, porque produce una sensación plena de las características del alimento recolectado y consumido en su momento adecuado, y por tanto contará con su mejor expresión de nutrientes, azucares, ácidos, ternezas, tersuras, frescura..., que harán de su consumo una grata experiencia para nuestro paladar y organismo.

-Medioambiental. La globalización y el consumismo ignorante hicieron que comer melones y ciruelas en diciembre fuera una delicia, que disponer de arándanos en septiembre resultará poder continuar con una dieta que creen esencial parra sobrevivir. El consumidor poco informado quiere ver en el supermercado la misma fruta, verdura, hortalizas, carnes, pescados y demás durante todas las semanas del año. Y lo lamentable es que no paran un momento en el coste medioambiental que tiene esta cuestión. No se trata de ir en contra, sino de modular. No es cuestión de impedir el desarrollo de algunos países, sino de encontrar el equilibrio. No es razón para cerrar nuestras fronteras, pero sí de revisar qué entra, en qué condiciones sanitarias y con qué trazabilidad productiva, fitopatológica y alimentaria.

-Económico. Cuanto más cercano sea el consumo a la fecha de producción, mas simple es económicamente. Menos recursos para el mantenimiento de un supuesto frescor (hay frutas que se pasan meses en cámaras de maduración con el consiguiente coste energético, transportes extemporáneos, etc, por exigencias de los distribuidores y de la propia desinformada costumbre de muchos consumidores). Quizá el consumo cercano y local, de forma generalizada y mientras sea factible, aliviaría bastante el bolsillo de la sociedad.

-Social. El tan repetido valor añadido, cuanto más cercano sea, más se distribuye la riqueza, no se encarece el recorrido de insumos básicos de alimentación. Es de pura lógica y razonable intervención.

-Y nutritivo. Existe hoy en día suficiente tecnología varietal y mejora genética de las especies cultivadas para alargar la vida de nuestros productos, que permite consumir los alimentos, sin necesidad de implementar artificios costosos de toda índole, y brindar a los consumidores una amplísima lista de productos en muy buenas condiciones nutritivas. Hace tiempo que, sin darnos cuenta, se nos ofrecen los alimentos por la vista o estética. Esto provoca un importante tanto por ciento de "destrío no comercial" por el simple hecho de tener una supuesta "mácula" a nuestros ojos. Una soberana tontería que poco tiene que ver con el valor nutricional de los alimentos.

Incluso en este sentido se nos señalan otros modelos de cultivo, supuestamente respetuosos con todo lo anterior, que terminan demonizando a la agricultura convencional, cuando hoy por hoy es precisamente modelo del buen hacer, porque sencillamente no todo puede ser agricultura ecológica. No pretendo con esto menospreciar esta forma de cultivo, ni muchos menos -tan estoy de acuerdo que la practico en la vertiente ganadera-, pero todo debe ser en su justa medida y razonada. Hoy en día la agricultura ecológica es una magnífica opción para producciones en territorios desfavorecidos por la conformación, por dificultades para optimizar los cultivos mediante favorables mecanizaciones, algunas producciones endémicas, etcétera, pero debemos ser conscientes y tener en cuenta que la ecología aplicada a los cultivos es finita, principalmente porque no hay capacidad productora suficiente para satisfacer la demanda alimenticia de la humanidad.

La tierra cultivada ha tenido en las ultimas cinco décadas una importante regresión en superficie; sin embargo, los agricultores cada día somos más eficaces y eficientes por unidad productiva, gracias a la mejora varietal, la investigación e innovación. Cada vez más respetuosos con el entorno, más responsables y comprometidos con ello. Todo agricultor que se precie de serlo tiene en su terreno cultivable su personal factoría, además de su modus vivendi, ¿cómo entonces alguien puede pensar que no somos los primeros interesados en conservar este patrimonio? Seguramente quien lo haga no sepa de qué está hablando.

Todo esta reflexión me lleva a aseverar que un proyecto como éste, que promociona el consumo de unas determinadas frutas para luchar contra esta pandemia, es de una profundidad manifiesta. No se trata de reclamar el consumo, es una manera rotunda de exponer el camino más corto, sencillo, óptimo y sensato de atajar un problema, además de acometer una asignatura pendiente en nuestra sociedad: la educación en valores, que tiene como fin último mejorar la vida de las personas y hacer una sociedad más justa, equilibrada y con mayor conocimiento.

Vivimos en la época de la información, el problema es que esta masiva información suele ser tremendamente superficial, lo cual provoca la misma tara y, además de ser más gregarios, así se nos condena a no buscar el porqué de las cosas, algo que quizá fuera la inquietud que siempre movió a la humanidad hacia la mejora en todos los sentidos.

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