Análisis

Setefilla R. Madrigal

Las palabras del año

Por quinto año consecutivo la Fundación del Español Urgente (la Fundéu) ha lanzado a finales del año la lista de las palabras con mayor relevancia social a lo largo de estos doce meses. Dado el revuelo que causan siempre las nuevas incorporaciones de algunos términos al DRAE o la inclusión de nuevas formas del uso de la lengua en las que se impone lo común sobre la norma, esta lista se ha convertido en la protagonista de estos días en las redes sociales. Así, incluyen conceptos como turismofobia, esa palabra que ha llenado tantos editoriales de periódicos y que ha servido de calzador para insertar la crítica a instituciones varias y que no es más que la certeza de que, muy a pesar de lo que nos han vendido, nosotros somos capaces de hacer algo más que sabrosas sangrías y paellas de marisco. Otra fobia, la que designa el miedo al pobre, laaporofobia, un neologismo que nos deja en un lugar bastante cuestionable, pero que puestos a ser hipócritas también se cargaría la mayoría del diccionario con la lucha que se desgaja del ser y del deber ser. En el heteropratriarcado hay que centrarse para desglosarlo. Porque no es la primera vez que se escucha, pero sí la primera en que es escuchado, que como diría Camilo José Cela no es lo mismo -ya saben lo del participio y el gerundio de tan célebre anécdota-. En este término tan cacofónico estamos todos, sin posibilidad de salir en unos cuantos años por lo que yo misma incluiría el término en las futuras listas de aquí a 2020 por lo menos. Relacionada con ésta está la machoexplicación, que sin ser yo una mujer en contra de estos avances, me parece rizar el rizo de la inclusión feminista. Para ser claros, este término sería como un adolescente de las palabras que no ha pasado el filtro correcto, mucho más exigente y fino, para formar parte del glosario de definiciones que tenemos en la lengua. Algo así como coger la fruta antes de que madure o dar una columna a alguien con 25 años. Pero como la vida es así, caprichosa, lo nuestro es seguir. Si eres mujer la has sufrido y si eres hombre en algún momento has sucumbido en tu infinita bondad a hacerles la vida más fácil a las mujeres que tenías al lado, haciéndoles entender algo que se les había escapado. Este término que viene del inglés mansplaning convive con otros de igual origen en la lista y que no han sido traducidos. Las bítcoins se han convertido en la moneda de cambio de todas las conversaciones geek. Como también han empezado a formar parte de nuestra vida los odiadores o los soñadores en su versión anglófona (que no es por nada, pero suenan mejor). De todas ellas saldrá elegida sólo una, firme candidata a palabra del año y aunque yo tengo ya mi indudable ganadora, no es cuestión de hacer spoiler.

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