Análisis

Rogelio velasco

La propuesta de confederación del PNV

Iberdrola es una empresa con sede en el País Vasco, pero con operaciones en todo el territorio español. Caso similar es el del BBVA. Cientos de empresas con sedes en el País Vasco operan y tienen la mayor parte de su negocio en el resto de España. Antiguas cajas de ahorros, compañías de seguros, medios de comunicación, empresas de alimentación, grandes cadenas de supermercados y muchas más.

Esta presencia en todo el territorio español no es nueva. Desde principios del siglo XIX, cuando nace la metalurgia moderna, las empresas con sede en esa región han desarrollado una intensa actividad en todo el territorio español. El mercado español estuvo protegido de la competencia extranjera, imponiendo elevados aranceles e incluso protección integral, prohibiendo la importación de productos metalúrgicos.

Hay que añadir, que esa fue la política seguida por todos los países occidentales en los comienzos de la Revolución Industrial, como nos demostró el profesor de Harvard Alexander Gerschenkron en su obra Economic Backwardness in Historical Perspective.

Como sucede en otras comunidades autónomas, en donde los libros de texto están orientados por los gobiernos autonómicos, nada de esto se reconoce. Sólo la existencia de un Estado explotador -España-, que ha impedido el desarrollo económico de algunos territorios. Que conste mi admiración por la capacidad de emprendimiento de los empresarios vascos. Pero el desarrollo económico alcanzado ha sido posible con la contribución de toda España.

En la actualidad, siendo la segunda región con mayor renta por habitante, su contribución a los gastos del Estado resulta ridícula comparada con la que debería tener de acuerdo con su PIB.

La negociación del llamado Cupo vasco, está siempre envuelta en el mayor oscurantismo, seguramente porque tanto al Gobierno vasco como al Gobierno de turno en Madrid les da vergüenza que se conozca con claridad cómo se realiza.

La propuesta reciente del lehendakari Urkullu de dar forma confederal al Estado español, no serviría sino para ahondar aún más en las diferencias existentes entre las comunidades. Las 37 transferencias pendientes del Estado al País Vasco, convertirían a ese territorio en el más privilegiado del mundo y haría financieramente inviable a esa confederación, puesto que las regiones más ricas contribuirían poco o nada.

Cuando se le ha comentado al lehendakari alguna negociación sobre la aportación de la Hacienda vasca a la del Estado, ha comentado que esa es una línea roja.

La línea roja a la que se refiere, es que en el País Vasco no hay listas de espera en los hospitales. El gasto público en educación es de 7.320 euros por alumno, un 35% superior a la media nacional y un 47% mayor que el de Andalucía. En el total de gasto público por habitante, el gasto en el País Vasco es un 233% mayor que la media española.

Por supuesto que con esos datos, no quieren oír hablar de una contribución que respete el principio básico de igualdad de todas las personas que viven en el mismo país. En lugar de pensar en construir confederaciones imaginarias, el PNV y el lehendakari deberían reflexionar sobre la tremenda injustica distributiva que representa su actual relación hacendística con España. Y el Gobierno central también.

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