La ventana
Luis Carlos Peris
Midiendo lo que él creó
Nuevamente el fantasma de la vulnerabilidad en defensa parecía que iba a penalizar el buen juego del Betis. Un partido ante un rival que venía siendo habitualmente directo que se encarrilaba muy pronto y que se torcía más pronto todavía a causa de una desaplicación defensiva. Esta vez fue Junior quien propició el desajuste que aprovechó Brais Méndez para neutralizar el golazo de Cucho Hernández seis minutos antes. Una película que se rebobinaba una vez más y que le ponía sordina al espectáculo que es ver al Betis en la Cartuja con casi 60.000 almas en sus gradas.
Y pasó que hasta el descanso se temió que la noche derivara a regular, pues la Real ganaba más duelos que el Betis y las desconexiones, tan familiares, podían jugar en contra. No fue así, ya que tras el descanso apareció un Betis desatado que dejó sin opciones a los donostiarras. Lo que sólo se había asomado a cuentagotas en la primera parte, léase las irrupciones de Abde a babor, se multiplicaron y la Real tiró la toalla.
Excepcional partido del marroquí con sus desbordes y asistencias cuando llegó una pelota aérea que el marroquí marcó en colaboración con Remiro. Era una fuerza de la naturaleza desatada el Betis en esta fase. Una contra modélica de Bellerín permitió que el eficacísimo Fornals Pudieron caer varios goles más, sólo subió al marcador un certifcara el triunfo, pero hasta pudo lograr una goleada de escándalo ante una Real deprimida.
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