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Análisis

helena arriaza

Un resultado insípido

Lo peor que le puede pasar a un programa de cocina es que sea insípido. Mi madre cocina mejor que la tuya es, probablemente, el formato culinario más insulso de la televisión. Telecinco ha hecho bien eligiendo el verano para emitirlo, siendo fiel a su estilo y dejando para la época estival los programas más intragables. Hace años ya intentaron que el programa tuviera éxito en Cuatro, pero el fracaso que consiguieron no fue suficiente para que cayera en el olvido. Mediaset ha tropezado por segunda vez con la misma piedra y en esta ocasión es peor si cabe, porque para su emisión han escogido la cadena principal. Nada de lo que rodea al concurso tiene sentido. Santi Millán no es el más adecuado para conducir el formato. En Got Talent no lo hace mal como presentador y sus chistes alguna vez tienen cabida. Pero en Mi madre cocina mejor que la tuya no encuentra su hueco. Ni sus chistes hacen gracia ni su presencia es necesaria para el desarrollo del concurso. Da la sensación de que a alguien tenían que poner y el único que estaba dispuesto era él. En la anterior etapa el programa estuvo presentado por el chef Sergio Fernández, una elección que tenía más sentido que la actual. Santi está acompañado en plató por los chefs Rodrigo de la Calle y Pepa Muñoz. De momento ninguno tiene el enganche necesario para que el espectador vea el programa para al menos aprender y disfrutar de ellos. Con tanto programa culinario la audiencia ahora es más exigente. El único que está bien elegido es Juan Echanove. El actor ejerce de crítico gastronómico y se nota que entiende de lo que habla y, como siempre, hace gala de su profesionalidad.

La primera entrega de esta nueva etapa del concurso tuvo lugar la semana pasada. Los participantes eran famosos como la modelo Alba Carrillo y Noemí Salazar (participante de Los Gipsy Kings). Las dos tenían que dar indicaciones a sus madres para que lograran hacer un plato lo más similar posible al del chef. Las cocinas se convirtieron en un gallinero donde era imposible entender algo. En ocasiones la de acudir a rostros conocidos para que un formato tenga tirón no es una estrategia acertada. Es lo que ha ocurrido en este caso. La participación de Las Carrillo y Las Salazar se resumió en ver cómo se gritaban madres a hijas e hijas a madres y lo de menos era lo que estaban cocinando. Si por algo se mantendrá en emisión este formato es porque es verano y entonces todo vale. Sin duda es la peor época para encontrar algo de calidad y que merezca la pena en televisión.

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