Análisis

Andrés Pedreño

Catedrático de Economía Aplicada y emprendedor

El reto de crear un millón de empleos STEM

El reto de crear un millón de empleos STEM El reto de crear un millón de empleos STEM

El reto de crear un millón de empleos STEM

Recientemente el FMI (Fondo Monetario Internacional) ha confirmado los peores presagios para España. La economía se contraerá un 12,8% y el desempleo alcanzará un 16,8%. Cifra esta última que se queda corta si atendemos a las previsiones del Gobierno (19%), a las del Banco de España (23,6%) o a las de las agencias de calificación, como la española Axesor Rating (20%). Independientemente del cierre definitivo a final de año, lo más alarmante de las previsiones del organismo que preside Christine Lagarde es que no será hasta dentro de un lustro cuando se recupere la tasa de paro previa al estallido de la crisis sanitaria del Covid-19.

Sin embargo, todavía estamos a tiempo de virar el naufragio del barco que se dirige hacia una tormenta perfecta formada por el incremento de la deuda pública –por encima del 120% en el caso de España–, el envejecimiento poblacional, la dualidad del mercado laboral y un nuevo escenario económico marcado por el ocaso de las industrias tradicionales. La clave para que la nave comience a cambiar el rumbo radica en tres prácticas: salarios, innovación y disrupción digital. Son estas las que conseguirán que las empresas ganen competitividad frente a quienes ya han hecho sus deberes en materia de digitalización (Asia, India y Estados Unidos).

El retraso digital, endogámico en Europa y especialmente crítico en los países del sur del viejo continente, parte del exceso de confianza y del miedo a salir de la zona de confort de la modernidad del marketing político. Si bien el término digitalización ha estado presente en los discursos y programas desde la pasada crisis financiera, más de una década después de su estallido continuamos sin estrategias de desarrollo y transformación tecnológica apropiadas y los viejos sectores de entonces continúan siendo los más representativos de las economías europeas.

Frente a este escenario, la innovación es precisamente lo que permite competir con los países con menores costes salariales y de recursos. Junto a ella, la disrupción, entendida como la reinvención de los sectores a partir de tecnologías de vanguardia como la Inteligencia Artificial (IA), el Internet de las Cosas (IoT), el Blockchain, el 5G o la computación cuántica. No es que no se haya dado ningún paso –entre ellos la apuesta de Alemania para la incorporación de las tecnologías disruptivas en sus economías. El Gobierno de Ángela Merkel recoge en su plan de recuperación post-Covid, una partida de 55.000 millones de euros para inversiones a largo plazo en tecnologías cuánticas, “economía del hidrógeno” e IA–, pero los que se han dado son insuficientes si lo que de verdad queremos es competir con los gigantes asiáticos y estadounidenses y reactivar la economía.Las inyecciones económicas no funcionan por sí solas. Tanto el sector público como el privado deben poner el foco en aquellos puestos de trabajo que se puedan crear en el corto, medio y largo plazo. Empleos, muchos de los cuáles desconocemos a día de hoy. Empleos que encontrarán la horma de su zapato en los profesionales de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés). Materia esta última en la que España registra un déficit bastante superior al de Europa, que también va con retraso en relación a Estados Unidos y no digamos Asia.

Si las economías europeas y españolas pudieran satisfacer esta demanda e inclinar su especialización productiva hacia las áreas digitales donde se encuentra más rezagada, a buen seguro que los datos de desempleo se reducirían hasta cifras nunca vistas. Miremos, por tanto, hacia ellas. La tasa de desempleo sobre el porcentaje de población activa en la Eurozona es de más del 8% más del doble que Estados Unidos y China (por debajo del 4%). Si nos centramos sólo en el empleo juvenil en estos dos últimos países se sitúa claramente por debajo del 10%, mientras entre los 27 se encuentra en torno al 18%, superando el 35% en España (segundo país después de Grecia con la tasa más alta).

Positivizando los datos y desde la perspectiva de la generación de empleo, las cifras son demoledoras y deben servir como referencia para empezar, cuanto antes, el cambio de rumbo. A finales del año 2000, el número de empleos STEM apenas alcanzaba los 20 millones. Actualmente la cifra es de 55 millones. De aquí a cinco años, las previsiones son que la demanda anual de ingenieros computacionales en Estados Unidos crezca un 12% y un 30% en el caso de matemáticos y estadísticos. En el caso de la Unión Europea siete millones de puestos de trabajo requerirán habilidades STEM. En cuanto a España, si se asumieran los retos de la transformación digital se necesitarían cubrir más de un millón de puestos de trabajo con este tipo de cualificación.

Dicho esto, algo falla cuando el propio FMI ha alertado de un déficit del 40% de profesionales STEM en esta década. Y cuando la UE calcula que actualmente se necesitan 825.000 empleos vacantes en Europa relacionados con estas competencias

Es importante aclarar que, cuando hablamos de habilidades STEM no se cierne la espada ejecutora sobre maestros, filósofos, arquitectos, taxistas o abogados. Todo lo contrario. La clave de la eficiencia, la generación de empleo y la reducción de la brecha salarial está en hibridar el conocimiento empleando este tipo de habilidades de forma transversal sin dejar de lado la parte humanística y emocional.

De hecho, en la era del conocimiento, la globalización se mide por la capacidad de intercambiar bienes, servicios y capital humano. Y aunque huelga recordarlo, son las grandes empresas tecnológicas y los sistemas más innovadores con alta capacidad de generar productividad los que atraen a los mejores profesionales de todo el mundo.

Solo si somos disruptivos lograremos una economía y mercado laboral sólidos y sostenibles en el tiempo.

Andrés Pedreño, ex rector de la Universidad de Alicante, es autor con Luis Moreno de Prevenir el declive en la era de la Inteligencia artificial. Europa frente a Estados Unido y China

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