Análisis

Fernando Huidobro

Miembro de la Academia Andaluza de Gastronomía

El triunfo del tapeo

Es curioso, muy curioso. Paradójico incluso. La profunda crisis pasada, esa sobre la que un sevillano bar exhortaba a no mencionar -"prohibido hablar de la cosa"- ha colaborado y mucho en el auge de la tapa. Top Tapa. Nunca la tapa ocupó un más alto e importante lugar en la escala gastronómica. Todos se apuntan o lo pretenden, el tanto de ser sus valedores, defensores e inventores, pero verdad no hay más que una y la fuente que no cesa, su origen cierto, es también uno y único: Andalucía.

Pero hasta hace bien poco, esta idiosincrásica forma nuestra de entender el comer y el vivir que es el tapeo, era despreciada de Despeñaperros hacia arriba, pues de ahí para abajo, sólo comistrajos y zarandajas nuestros compatriotas veían. Ahora, hasta San Sebastián tiene una extraordinaria, eso sí, ruta de tapeo, que allí son pintxos. Ahora, todo son loas y cánticos de sirena que atraen irresistiblemente a los gurús culinarios, a los que van de avanzadilla de la cocina española, a los que por fin apoyan y se llenan la boca de gastronomía como hecho cultural, económico y turístico, a los que aseguran hoy categóricamente que la tapa es el valor culinario máximo que exportar y dar a comer y conocer, con el que salir al extranjero y con el que atraerlo a nuestras fauces turísticas ¡Aleluya!

Tanto es así, que su número aumenta exponencialmente y en breve los repartidores de cerveza no darán abasto y sí chocazos por nuestras calles. Pero no nos quejemos, ¡ya está bien de quejíos!, sigamos a lo nuestro, al pan, pan y al vino, vino, que bien cierto es que los bares andaluces que en las guías y listados y ranquines se van arrecogiendo y se recomiendan año tras año, nos demuestran la mejoría en calidad y variedad y la excelente salud de la que goza el tapeo, del que tan intensa y alegremente gozan los andaluces y los que aquí viven, conviven o nos visitan. Benditas sean las causas, cuales fueren porque "la cosa" está que arde, que nos empujan a atender y cuidar orgullosa y cariñosamente este genio local, esta costumbre que es vida y es lumbre, fruto, triunfo y regalo de Andalucía urbi et orbe.

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