Análisis

pilar larrondo

Se veía venir

Hay relaciones que inevitablemente están condenadas al fracaso. Suelen durar poco tiempo pero son tan intensas que parecen toda una vida. Quizás porque sabes que lo vuestro será efímero, tal vez porque es la propia intensidad la que acaba con lo vuestro. Sea como sea, hoy ponemos punto y final a la relación más dulce de toda la Navidad.

Llegó como quien ni quiere la cosa. Un encontronazo fugaz en el pasillo del súper hizo que saltaran las alertas. "Todavía es pronto para esto", te dices en voz baja mientras te mira con ojos libidinosos. No te resistes a sus encantos, a lo bien que te hace sentir, y comienza vuestro idilio navideño. Primero os veis a escondidas, cuando nadie observa para juzgar vuestra pasión desmedida. Tiene algo que te engancha y sabes que eso te traerá problemas. No te importa, vives el presente junto a él y mañana Dios dirá. Es bonito lo que tenéis. Te reconforta en los días duros y te provoca sosiego cuando estás al límite. Pero en en seguida os descubren, algo que no resulta complicado porque has dejado pistas del romance por todas partes.

Como era de esperar, en casa también se prendan de él. A tu madre le gusta que llegue después de cenar para endulzar la sobremesa y tu padre quiere que esté cerca a todas horas. Ya no hay marcha atrás. Tu familia lo convierte en el compañero de ideal de todas las cenas especiales de estas fechas. Tu bonita relación de dos se convierte en una relación múltiple en la que hasta primos y tías lejanas están encandiladas. No te molesta, aunque eso de compartir a todas horas te provoca desasosiego. Pero hay momentos que siempre son vuestros. El último pecado antes de dormir, el objeto de deseo al llegar a casa después de una noche de desenfreno. Más lujuria que otra cosa y sentimientos que no se pueden explicar. Pero algo cambia cuando llega enero.Todo se enrarece. Sabes que llegado el día pondrás punto y final a lo vuestro, es inevitable. Vuestros encuentros se reducen y ya hasta te dan pereza. Es el comienzo del fin y el fin ya ha llegado.

Te armas de valor, te diriges a la cocina, abres la despensa y por última vez le pegas un enorme pellizco a ese turrón que desde el 1 de diciembre te ha hecho la persona más feliz del universo. Más de un mes de dulzura lujuriosa que hoy termina porque a tus kilos, a tus michelines y a ti os han empezado a brillar los ojos cuando habéis oído hablar de la operación biquini.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios