Las dos orillas

josé Joaquín / león /

El AVE andaluz y la vía muerta

CON la que está cayendo en la política española y andaluza, no ha tenido la repercusión que merece la polémica por la paralización del AVE Sevilla-Antequera. Es un proyecto en el que la Junta de Andalucía ha desperdiciado 280 millones de euros. Es un proyecto inconcluso e inservible, que de momento no tiene pinta de ser retomado en un plazo prudencial. Con esos 280 millones se construyó una plataforma entre Marchena y Antequera que ha quedado sin uso, y que la Junta ha ofrecido para un circuito de ensayos ferroviarios. Un disparate para disimular el fracaso de un proyecto, cuyo coste total se llegó a disparar hasta los 1.300 millones de euros tras ampliarse al aeropuerto de San Pablo.

Es sabido que Sevilla fue la ciudad pionera de España en la llegada del AVE, gracias a la Expo 92 (otros dicen que gracias a que gobernaba Felipe González, de origen sevillano). Pero después se ha pagado con creces aquel beneficio. El AVE de Sevilla termina en Santa Justa. Y han quedado paralizadas o retrasadas otras conexiones que son vitales para el turismo, la industria y la economía, en general.

La prolongación a Cádiz ya sólo está pendiente de que se terminen las obras de la doble vía en el tramo de la provincia de Sevilla, que está realizando el Ministerio de Fomento. Pero el caso de la conexión con Antequera es muy fuerte, porque la Junta ha rechazado un préstamo y ha reconocido su incapacidad para terminarla.

El eje ferroviario Sevilla-Antequera no es un capricho, ni una ocurrencia faraónica. Es necesario para agilizar la conexión por AVE entre Sevilla y Málaga, sin pasar por Córdoba (que queda un poco a contramano) y también es necesario para conectar con más fluidez la Andalucía occidental con la oriental. En teoría, formaría parte del eje transversal ferroviario que llevaría desde Huelva hasta Almería. Es decir, como una autovía del 92 para los trenes.

Una conexión directa y rápida por AVE entre Sevilla y Málaga dejaría el turismo de la Costa del Sol muy cerca de la capital andaluza y a los sevillanos muy cerca de la costa malagueña. Pero terminar esa vía es vital, sobre todo, para la vertebración ferroviaria de Andalucía.

La cara oculta de la crisis, lo que se silencia, es que los sevillanos se han resignado a que infraestructuras necesarias (como ésta, o el Metro) estén paralizadas y sin horizonte. Y eso puede ser un obstáculo para el desarrollo durante varias décadas.

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