Abengoa, buenas noticias con algún reparo

EL acuerdo alcanzado el pasado fin de semana entre Gonvarri Corporación Financiera, filial del grupo industrial vasco Gestamp, y el sindicato de bancos formado por Banco de Santander, HSBC y Crédite Agricole, por el que Gonvarri participará con 350 millones de euros en la ampliación de capital de 650 millones de Abengoa, es una buena noticia para esta empresa y para Andalucía, porque permite despejar las incertidumbres que se habían generado sobre la solvencia de este buque insignia de nuestra industria, que ha sufrido una llamativa depreciación del valor de sus acciones del 70% en un año. En un primer movimiento, Gonvarri suscribirá una ampliación de capital de 250 millones de euros para acudir posteriormente a una segunda ampliación de 400 millones de euros con un total de 100 millones. El resto serán colocados o suscritos por los bancos referidos. Esto supone que el grupo vasco se convertirá, con el control del 28% de las acciones, en el accionista de referencia de Abengoa, mientras que Inversión Corporativa (que agrupa las acciones de las familias tradicionales propietarias de la empresa: Benjumea, Aya y Abaurre) apenas controlará un 20%. Como se pudo ver el lunes y ayer martes, los mercados han acogido con optimismo la operación.

Es también positivo el hecho de que los nuevos inversores sean industriales y no financieros. La operación permitirá a Abengoa integrarse en una multinacional con presencia en más de 20 países y con 32.000 empleados, por lo que la empresa andaluza podrá continuar su actividad, centrarse en su negocio tradicional de ingeniería y beneficiarse de sinergias comerciales y productivas con el grupo Gestamp, que tiene entre sus especializaciones productivas las energías renovables.

Sin embargo, hay aspectos de la operación que son preocupantes. Por lo pronto, Abengoa deja de ser una empresa controlada por andaluces con todo lo que esto supone de compromiso y de sensibilidad hacia los problemas de nuestra tierra. En este sentido, es importante que la multinacional siga manteniendo su autonomía operativa, su sede en Sevilla, su red de proveedores regionales y la plantilla, que se nutre, en buena medida, de lo mejor de los profesionales egresados de nuestras universidades. Hay proyectos culturales y educativos, como la Fundación Focus o la Universidad Loyola Andalucía, que podrían verse afectados. La operación también pone en evidencia la debilidad de nuestra estructura financiera y empresarial y pone de manifiesto que la Junta de Andalucía ha sido incapaz de influir lo suficiente para que Abengoa siguiese como empresa netamente andaluza.

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