hierba y cal

Juan Antonio Solís

Abonos Florentino

EL Barcelona asiste con una sonrisa maquiavélica a la pira mediática que otra vez han incendiado los centuriones de Florentino, unos periodistas que utilizan los códigos éticos y deontológicos para envolver sus bocatas de calamares.

¿Y por qué acogen en Can Barça tan de buen grado esa batería de excusas, alegaciones, improperios y llantos, si lo que pretenden es cuestionar la limpieza del pase de los catalanes a la final de la Champions? Porque ese aluvión de información procesada empieza a abonar el terreno para que el club azulgrana siembre los éxitos de la próxima campaña. La falta de autocrítica en el Madrid, y de crítica en los que informan hasta del número de gafas de sol que tiene Cristiano -la foto de arriba me lo ha puesto fácil-, mete bajo la alfombra los errores en la planificación deportiva, tanto de Pardeza y su grupo de trabajo como de Mourinho, sobre todo de Mourinho. Y ese cierre de filas en torno al portugués no hace sino legitimar cualquier decisión o palabra que el entrenador tome o diga, como si fuera un nuevo Mesías que trae la verdad absoluta del fútbol. La prensa afín al Madrid no le pide cuentas a Mourinho por jugar al 0-0 en el partido de ida en el Bernabéu, o por el papel tan secundario de Özil en la eliminatoria, o por la peligrosa cruzada contra la UEFA y sus arbitrajes -ahora recuerdo los goles de Luis Fabiano y Negredo en la semifinal copera...-. Esa prensa hace un frente común junto al luso en el que la única víctima es... el propio Real Madrid.

Cuando la temporada acabe, la Copa del Rey será un título más noble que nunca en la historia y la autocrítica quedará bajo la alfombra que pisará el Rooney de turno en su vanidosa presentación.

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