Visto y Oído

francisco / andrés / gallardo

Acampados

LA ubicación de un reality estival de saldo en las parrillas de Telecinco y sus canalillos aspira a mantener el tono de la cadena entre el fútbol y la reaparición de La Voz y, de paso, avivar la cantera, la granja, de aspirantes a la carnicería de Sálvame, con Sonia Ferrer de domadora. A la ex edil digital Olvido Hormigos ya la tenemos completamente suelta: mantenemos sus aullidos en el oído y hemos comprobado que sobrevive mejor entre la jauría de canis y chonis que le han puesto alrededor que en el salón de plenos de Los Yébenes, con aquellos niños inquisidores que la insultaban hace un año.

Campamento de verano parece una broma, pero es uno de esos pucheros de broncas que con tan buen rendimiento se producen en Telecinco porque genera pastel de tomate para todos los programas que lo requieran. Esa atmósfera de chicharras y pastos resecos, como si fuera La caza de Saura pasada por el tamiz de Esteso y Pajares, es un sumidero de mamporros y escupitajos formado por los rescoldos de Gandía Shore y Un príncipe para Corina.

Y también vino a ayudar ese motor de las redes sociales que es Lucía Etxebarría, quien puso en el mando a este desatino de convivencia. Fiel a los contenidos de sus libros, en el filo del desequilibrio, esta contradicción ambulante se asegura que ya no tendrá problemas de deudas mientras le quede un jirón de desvergüenza.

Un apartamento cutre ideado para cuñados, un camping entre alemanes o una orilla barriobajera pueden ser otros perfectos paisajes para la continuidad de este campamento que viene a confirmarnos que como en casa no está en ninguna parte.

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