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La esquina

José Aguilar

jaguilar@grupojoly.com

¿Adónde va Teresa?

Teresa Rodríguez ha sufrido dos fracasos (coalición con el PSOE y partido confederado) y camina hacia un tercero

Teresa Rodríguez se va de Podemos básicamente porque se ha quedado en franca minoría en su apuesta por un proyecto netamente anticapitalista y radical (el 96% de los militantes andaluces avaló el Gobierno de coalición con Pedro Sánchez) y porque Pablo Iglesias no le ha dejado poner en pie un proyecto autónomo y descentralizado, confederado con el resto de los podemitas del Estado, en el que Adelante Andalucía funcione como una especie de marea no subordinada a él (a Pablo, me refiero). Dos fracasos, pues, para Teresa.

Lo malo es que se va en dirección a un tercer fracaso. Quiere construir un partido soberano estrictamente andaluz, por supuesto feminista y ecologista, situado a la izquierda del PSOE y cuyo objetivo fundamental sea la consagración de Andalucía como sujeto político propio. Vamos, un retorno a aquella época en la que el andalucismo lo encarnaba el PSA izquierdista y utópico. La resurrección imposible de un nacionalismo que a Andalucía le llegó un siglo tarde y ahora es pura nostalgia de un pasado que nunca fue. Porque Andalucía nunca tuvo conciencia de ser un sujeto político, arrebatos esporádicos aparte. Ni siquiera el extraordinario 28-F lo creó.

Todo esto nace de una visión sesgada, y cómoda, de la realidad. Como buena populista, Teresa Rodríguez sólo concibe un pensamiento binario en torno a un mundo de buenos y malos sin matices (los buenos, por supuesto, son ellos) y la complejidad de la vida lo reduce a un dilema caricaturesco de blanco o negro, sin espacio para la grisura que envuelve y define cualquier realidad. Que luego les golpea sin misericordia: pueden pasarse media vida explicando que la derecha es, por definición, la ideología de los explotadores y enemigos de los pobres, y encontrarse con que Vox reúne más votos de trabajadores que Podemos.

Practican y aplican una gran sinécdoque en sus análisis. La parte la venden como el todo: se fijan en el 25-30% de la sociedad andaluza que es pobre y vulnerable, y debe ser ayudada a salir del pozo, y con esa desgracia incuestionable dibujan una Andalucía negra y miserable que tiene que asaltar los supermercados y sólo se salvaría votándolos a ellos, los únicos que representan y defienden a la gente corriente; todos los demás o son casta o sirven a la casta. Y como no se ocupan del otro 70-75% de los andaluces nunca ganarán las elecciones. Es más, con estos mimbres, estrategias e ideas, Teresa irá hacia la irrelevancia.

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