Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

Adriana

ES una mezcla en apariencia y tramas de Sherlock Holmes y compañía y el clásico Arriba y abajo. Bueno, claro, es una inspiración descarada de Downton Abbey, pero eso es lo que quería Antena 3 cuando encargó el proyecto. Gran Hotel es una delicada ficción española, impensable hace unos años, con un buen arsenal de actores (ojo a Yon González), con una ambientación notable de recursos imaginativos, como utilizar el santanderino palacio de la Magdalena, y un guión bien armado, sin estridencias ni excentricidades. Bambú ha seguido el camino de La señora, con aire británico. Con producción rentable.

Y la clave para que el hotel no termine siendo un hostal, es decir, un culebrón, se encuentra en los actores. Concha Velasco ya es una garantía en cuanto asoma su estampa, pero sobre todo los espectadores se encuentran con el empaque de Adriana Ozores, recién premiada por un encargo que solventó con soltura, La duquesa.

La hija de José Luis Ozores, la madre de Manolito Gafotas, es mucha actriz. Es la gran mala de Gran Hotel. Qué buena. Y todo a su alrededor fluye aún más creíble, como si el efecto de mujer de armas tomar en la ficción también se transmitiera en el trabajo de quienes le rodean.

Adriana era la chica de algunas películas de Martínez Soria y otras de la factoría binguera familiar. Tiene una experiencia avivada en el teatro y en otros encargos mayores en el cine. Los que peinamos más calvas de lo que desearíamos la recordamos también como presentadora de Aplauso, al lado de su comadre María Casal. Tiempos de chupa de cuero, movida en los bares y fans de Pedro Marín en los platós. Adriana presentó a los Pecos y a Boney M. Por algún sitio había que empezar.

Ahora es la matriarca dura e intrigante de un hotel que tiene un futuro esplendoroso en las noches de Antena 3. Un cuatro estrellas que se deja visitar.

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