Aeropuertos con alto riesgo

Sevilla tiene 74 rutas aéreas; entre ellas, varias con países que aplicarán restricciones o recomiendan no viajar

En estos días, el Reino Unido, Francia y otros países europeos (a los que se podría sumar Alemania) le han clavado un rejón de muerte al turismo de verano en España. El Gobierno sigue demostrando su inutilidad. Están aplicando la cogobernanza para lo que les conviene (y así la culpa será de las autonomías), pero resulta que en la Moncloa mantienen competencias como el control de los aeropuertos, que depende de Sanidad Exterior. Están bajo sospecha, por falta de controles más fiables. Por eso, en Europa tienen miedo de España y quieren endurecer las medidas. El aeropuerto de Sevilla cuenta con 74 rutas para este verano. Entre ellas, varias con países que aplicarán restricciones o recomiendan no viajar.

En el aeropuerto de Sevilla ofrecen vuelos nacionales con Barcelona (donde está el principal foco de contagios actualmente en España), además de Madrid, Valencia, Bilbao y otros destinos. En los internacionales, hay vuelos con el Reino Unido, Francia y Bélgica, que han aplicado cuarentenas, recomendaciones de no viajar a España y otras restricciones, según los casos. Entre los destinos también están Lisboa (que ha estropeado las estadísticas de Portugal), Milán (epicentro del coronavirus en Italia y origen en Europa) y otros aeropuertos europeos. En la lista aparecía incluso Marraquech, a pesar de que las autoridades marroquíes no dejan entrar allí a ningún turista.

¿Qué va a pasar en los próximos días? Estamos en las vísperas de agosto, el mes grande para el turismo. Por supuesto, cerrar los aeropuertos es desaconsejable, si lo vemos desde la perspectiva económica y turística. Para Sevilla sería desastroso. Además del factor humano, porque han quedado muchas familias rotas y separadas por las restricciones y la incomunicación entre países. Partiendo de esa evidencia, tampoco se puede negar que los aeropuertos han sidoel origen de la propagación del coronavirus por todo el mundo. En un mundo globalizado, el coronavirus ha paseado de un continente a otro, y de un país a otro. Sucedió en invierno y en verano no lo están frenando con rigor.

Intensificar y endurecer los controles, pasa por exigir pruebas de origen. Es decir, que no llegue nadie sin testar desde otro país. Pruebas obligatorias en origen, pero también en destino. Iremos mal mientras no exista un pasaporte sanitario fiable. El ministro Salvador Illa no puede mirar a otro lado. Sanidad tiene una misión esencial para frenar una nueva oleada de la pandemia. No vale resignarse, mientras en otros países creen que la salud ha pasado a ser lo segundo en España.

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