Desde mi córner

Luis Carlos Peris

Aflora la pestilencia de cada final de curso

MIENTRAS más se amenaza con perseguir la corrupción en el fútbol más presunciones afloran. Presunciones, por supuesto, de amaño de partidos y también colabora a esto la tremenda diferencia entre vivir en Primera o en Segunda. Contribuye a pensar mal el drama que significa un segundazo, algo que pone a las víctimas al mismísimo borde de la desaparición, pero ha llegado Javier Tebas y ya va todo en vías de arreglo.

Ha querido ser tajante el flamante presidente de la Liga de Fútbol Profesional y lo único que ha conseguido es poner la mierda delante del ventilador. Ha sido sólo tronar en el amago de persecución y ya están ahí las primeras presunciones del curso con el 0-4 del Coruña al Levante y el 0-1 del Celta también a los valencianos. Y desde dentro del camerino granota, ruido de sables con protagonistas a los que se les ha puesto nombres y apellidos para lo que guste mandar.

Por mucho que Javier Tebas haya aparecido esgrimiendo su ridícula espada flamígera, esto es lo de todos los años y lo que te rondaré, carnes mías. No ha hecho nada más que empezar la grillera de acusaciones más o menos fundadas y ahí quiero ver a ese Tebas tan rotundo en sus afirmaciones como cuando veía los toros desde la barrera. Ahora que está en el ruedo bueno sería que se dejase de amagos para empezar a investigar seriamente y llegar hasta sus últimas consecuencias.

El paso de los muy amenazados equipos gallegos por Orriols ha dejado una estela de acusaciones y de reyertas intestinas que dejan muy mal las de por sí desprestigiadas alcantarillas del fútbol. El coriáceo Levante que tan mal se lo puso al Sevilla hace tan sólo un mes dejó de ser complicado para convertirse en mollar para cualquiera. Eso no quiere decir que se dejase ganar por los gallegos, pero tanto cacareo al respecto debería impeler a Tebas a ver qué hay de cierto en todo eso.

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