La ciudad y los días

Carlos Colón

ccolon@grupojoly.com

Ajedrez con velo, no

Es intolerable que se obligue a las ajedrecistas a ponerse el velo en el Mundial de Teherán

Se inicia en Teherán el Mundial femenino de ajedrez afrontando dos problemas que han provocado que no participen en él algunas de las mejores ajedrecistas del mundo. Uno reside en su propia naturaleza: la china Hou Yifan, la mejor jugadora del mundo, se niega a participar en competiciones únicamente femeninas. Es una protesta perfectamente compartible en la medida en que diferencia capacidades mentales entre mujeres y hombres. Es comprensible que se establezcan cuando median barreras de carácter físico, pero no en las relacionadas con la inteligencia. Esto, si quieren, es opinable. Desde el feminismo radical se ha criticado alguna vez que se den premios distintos a actores y actrices como si los requisitos exigibles a una gran interpretación fueran distintos en el caso de hombres y mujeres. Tampoco dejan de tener algo de razón: esta distinción no se hace en dirección o guiones.

Lo que no es no opinable, sino aplaudible, es la negativa de las jugadoras Carolina Luján, pentacampeona de Argentina; Carla Heredia, campeona panamericana, y Nazi Paikidze, campeona estadounidense, de participar en el Mundial por no someterse a la obligatoriedad del uso del velo. "Antes preferiría sacrificar mi carrera que ser obligada a vestir un velo -ha dicho la campeona norteamericana-. Significaría apoyar la opresión de las mujeres. Es inaceptable albergar un campeonato femenino del mundo en un lugar donde las mujeres carecen de los derechos fundamentales". Sobrada de razón está. Frente a quienes querrían prohibir el uso del velo en los colegios, instituciones públicas e, incluso, empresas privadas de los países occidentales, soy de la opinión de que puede y debe permitirse, siempre que su uso no se imponga por la fuerza. Como soy partidario de que los judíos puedan llevar kipá o los cristianos una cadenita con una cruz.

Cosa muy distinta es que se imponga el uso del velo a través de coacciones a toda mujer que entre en Irán. Por qué puñetas una ajedrecista cristiana, judía, budista o atea de cualquier nacionalidad estaría obligada a ponérselo por tratarse de Irán, sometiéndolas a la misma humillación (porque llevar voluntariamente el velo no es humillante, pero ser obligada a hacerlo si lo es) que sufren las mujeres iraníes. Una situación tan interiorizada que la campeona iraní ha dicho: "Entiendo que jugar con velo puede resular incómodo para quien no está acosumbrada". No, mire usted, no se trata de incomodidad, sino de libertad y dignidad.

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