El balcón

Ajustar cuentas con la historia

Óscar Alzaga no se casa con nadie en sus memorias de la transición. Ni con Juan Carlos, Suárez o Fernández Miranda

Felipe González ha descalificado a quienes cuestionan la Ley de Amnistía de octubre de 1977. Opina el expresidente que quienes han abierto este debate no actúan con sabiduría sino con rencor. Y el catedrático de Historia Contemporánea de la Complutense Juan Francisco Fuentes se sorprendía ayer en El País de la fascinación por la II República de la actual izquierda española, heredera de la izquierda revolucionaria que la tachaba entonces de burguesa y antiobrera. El profesor Fuentes, en otra parte de su artículo, sostiene que el afán de ajustar cuentas con la historia ignora que el tiempo está jalonado por un número infinito de errores e injusticias.

Sin embargo, hay que celebrar la sinceridad de las memorias de Óscar Alzaga [La conquista de la transición 1960-1978], en las que el viejo dirigente democristiano no se casa con nadie. Ni con los prelados franquistas preconciliares Guerra Campos o Morcillo; ni con el trío intocable de la transición Juan Carlos, Suárez y Fernández Miranda; ni con todos los azules que se buscaron un buen vivir en el régimen democrático después de haber servido al dictador con sumisión durante años. Este libro tiene varios pasajes dignos de un guion de Berlanga. Uno sublime lo protagoniza Rafael Mateo Tarín, empresario del espectáculo y procurador en Cortes por el tercio sindical, que en 1967 en su entusiasmo por invitar a los españoles a participar en el Movimiento propuso que hubiese "diferentes equipos en la cancha, todos ellos con colores azules, aunque con tonalidades distintas".

Otras historias relatadas por Alzaga son menos campechanas, como la orden que el ministro del Interior Martín Villa, uno de los más distinguidos azules de la UCD, dio en diciembre de 1977 para destruir los archivos de la represión franquista. A pesar de las interpelaciones de los senadores Benet y Fernández Viagas aquella orden se ejecutó. Levantar acta de algunos hechos puede convertirse en un ajuste de cuentas con la historia, como el inventario que el autor de estas memorias hace de los parlamentarios de UCD en 1977. De los 165 diputados centristas sólo 48 venían de la oposición democrática, el resto tenía un pasado franquista.

Por cierto, la amnistía del 77 fue injusta con los militares de la Unión Militar Democrática. No se les reintegró a sus carreras y sólo se reconoció como trabajados sus años de prisión a efectos de seguridad social. El profesor Óscar Alzaga estaba allí y nos lo cuenta en un ajuste de cuentas meticuloso.

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