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Crónica Personal

Alcaldadas

En política sólo pueden caer en la corrupción aquellos con responsabilidades de gestionar un presupuesto

Todo corrupto es inmoral, pero multitud de inmorales no pueden ser corruptos si no se encuentran en el lugar adecuado para serlo. Los que carecen de capacidad de decisión o de manejar importantes cantidades de dinero, difícilmente podrán ser corruptos porque les faltará lo fundamental: la oportunidad de dejarse corromper.

Esa premisa la conoce mejor que nadie Alberto Rivera, quien se ha negado sistemáticamente a aceptar las invitaciones de aquellos dirigentes del PSOE y PP para que su gente formara parte de los gobiernos municipales y locales a los que Ciudadanos daba apoyo. El no fue siempre rotundo, y la razón que esgrimía el líder de C's era que quería que en esta legislatura sus parlamentarios y concejales adquirieran experiencia parlamentaria antes de asumir cargos. Razón que no creía nadie, incluso lo reconocían personas de su partido.

Gestión. Esa es la palabra. En política sólo pueden caer en la corrupción aquellos con responsabilidades de gestionar un presupuesto o tomar decisiones que otorgan pingües beneficios a todo tipo de empresas. Así que Rivera, el abanderado del partido anticorrupción, se ha curado en salud evitando tentaciones para los miembros de su partido. Era esa la auténtica razón de no comprometerse a formar parte de ningún gobierno, no la necesidad de adquirir experiencia parlamentaria, que por otra parte tampoco es cuestión tan complicada.

Carlos Ruipérez llegó a un acuerdo con los otros partidos de Arroyomolinos para impedir el gobierno del PP, el partido más votado. Al ser C's el segundo partido, le correspondía a Ruipérez la Alcaldía. Una de las cincuenta alcaldías de Ciudadanos, todas ellas de lugares muy pequeños; Arroyomolinos no deja de ser una ciudad dormitorio de Madrid formada por urbanizaciones.

Ruipérez, que ha sufrido un infarto tras su detención por estar vinculado a un caso de corrupción que afecta a una veintena de cargos municipales, ha causado un importante roto en la imagen de Ciudadanos. Con su actitud presuntamente delictiva -lo determinarán los jueces- ha demostrado que Ciudadanos, como otros partidos, no está libre de corruptos. Aunque la envergadura de sus delitos siempre estará en consonancia con la relevancia del cargo que ocupan los que acaban cayendo en la inmoralidad.

Desgraciadamente, la corrupción es un mal que afecta a todos los sectores, pero no nos demos excesivos golpes de pecho: no es España el único país pecador. En Francia, sin ir más lejos, acumulan un buen número de presidentes de la República imputados. Pero lo nuestro nos duele más.

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