¡Oh, Fabio!

Luis Sánchez-Moliní

lmolini@grupojoly.com

Amazonas populistas

Conocíamos el populismo de derechas e izquierdas, y ahora nos hemos topado con el populismo feminista

Nos pondremos la peluca empolvada para declarar solemnemente que toda multitud concentrada ante los tribunales con la intención de presionar a los jueces corre el peligro de convertirse en chusma. Da igual que nos refiramos a un juicio por violación o a otro por rebelión, lo primero que se pide a un Estado de Derecho es que sus magistrados puedan trabajar con el sosiego necesario para dictar sus sentencias de acuerdo con la ley vigente. En España, por desgracia, esto se ha olvidado. Hemos dejado pasar unos días debido al estado general de hiperventilación de la opinión pública, pero ahora que el arrullo de las olas calma algo los ánimos habría que hacer una reflexión muy seria sobre las manifestaciones ante las audiencias en el triste asunto de la Manada. Lo que hace a un país civilizado no es el respeto de los derechos de los ciudadanos decentes (eso se le supone), sino los de los malvados. Sin embargo, pocas veces hemos visto obviarse este principio de manera tan clara como en el caso del grupo de violadores sevillanos. Todos han puesto su grano de arena, desde los medios de comunicación hasta los colectivos feministas, pasando por unos políticos que se han permitido proyectar su demagógico aliento sobre la nuca de sus señorías. El grito de triunfo de muchas personas cuando conocieron la sentencia, pese a que toda su información sobre el tema se limitaba a unos titulares y a los aspavientos de los tertulianos, fue francamente aterrador. Hasta ahora habíamos conocido el populismo de izquierdas y derechas, pero ahora vemos que este fenómeno también arraiga en un movimiento social que ya es una de las fuerzas transformadoras de este arranque de milenio: el feminismo. Muchas de las pancartas y comentarios que se vieron y escucharon ante los tribunales navarros pertenecen a esta degeneración populista. Al feminismo le sobran algunas amazonas, las mismas que expulsan del movimiento lila a muchas mujeres que no tienen demasiadas tentaciones castradoras (freudianamente hablando).

Los miembros de la Manada fueron juzgados y condenados. Su acción fue deleznable y deja a una chica joven con problemas psicológicos. Les han caído 15 años, lo cual no está nada mal. Muchos de los que se concentraron en los juzgados exhibieron las barbadas cabezas de los violadores en las picas para celebrar la victoria. ¿Victoria de quién? No de la víctima, tampoco de una sociedad incapaz de garantizar los derechos más elementales.

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