Visto y Oído

francisco / andrés / gallardo

Amoríos

COMO quien sube al trastero para llenar la habitación de un nuevo apartamento, los de Antena 3 pensaron que sería una buena idea desempolvar algunos de sus formatos de cercanía a la gente, de los que se tiene un amable recuerdo. Invocando el alma de Isabel Gemio (que no hace muchos años pinchó en un remake, aquello debe servir de aviso) aparecieron Sorpresa, sorpresa y Lo que necesitas es amor, al que dio una pátina de elegancia extra Jesús Puente. Con esos y otros muebles, martilleados por el más reconocible celestino, Juan y Medio, se ha levantado este castillo de El amor está en el aire. Este aire necesita por lo menos de un Ambi Pur fresco.

Como si nos hubiéramos despertado en los 90 tras habernos amodorrado con el final de El Hormiguero, el formato de usos amorosos (pura franja de tarde) nos transportó a tiempos de pesetas y teléfonos de Moviline, con historias ya evocadas, dramones y encuentros de El diario de Patricia y un maratón nocturno (de esos que ya no se llevan) de rostros y rastros que se hizo cansino. Si a un formato con pestazo a ropero se le añade al almeriense, que es como si no se marchara de la pantalla, estamos ante un déjà vu, un efecto fading en la TDT, como en Frequency. Un fallo del pasado que se nos ha colado en la parrilla del siglo XXI, con la sonrisa de Ares Teixidó.

Del amor y de su sudorosa traducción como actividad gimnástica va Velvet, como todos bien sabemos; y que tanto especialmente encandila al público femenino. La galería de actores veteranos es lo que mejor sostiene este serial de lujo con intrigas que regresa para despedirse con un look y sintonías sesenteras, que lo renuevan sin despeinarlo mucho. Velvet es un inmenso spot vintage.

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