La esquina

josé / aguilar

Ana Mato ha de ser destituida

ENTRE los errores que cometió Mariano Rajoy en su comparecencia-monólogo del sábado sobre los papeles de Bárcenas el más destacado fue empeñar su honradez personal pretendiendo cubrir con ella a toda la cúpula del PP, presente y pasada. Vino a decir: juro por mi honor que no he cobrado nunca en dinero negro y, por tanto, nadie ha cobrado. Se expuso mucho.

Es más, personalizó su respaldo y sus ánimos en la persona que ahora mismo representa el eslabón más débil de la cadena exculpatoria del Partido Popular, que es Ana Mato, la actual ministra de Sanidad. Su debilidad no deriva de los papeles, manipulados o no, del antiguo tesorero del partido, sino de los papeles que constan en la instrucción judicial del caso Gürtel (la trama corrupta organizada en torno al PP en varias comunidades y ayuntamientos).

Rajoy debe tener la mano achicharrada después de haberla puesto en el fuego por la honorabilidad de Francisco Camps en Valencia (¿se acuerdan del mitin: "Paco, yo quiero para España un gobierno como el tuyo"?), Jaume Matas en Baleares y el propio Luis Bárcenas en toda España. Pero no escarmienta. La pone ahora por Mato, precisamente cuando se conocen los servicios y regalos que la ministra recibió de la red de Francisco Correa entre 2001 y 2004.

Los datos están en el informe que la unidad policial investigadora ha remitido a la Audiencia Nacional, elaborado gracias a documentos requisados en una nave industrial de la Gürtel. Se refieren a pagos de vuelos nacionales y al extranjero, tren, hotel, alquiler de coches e incluso cumpleaños y una primera comunión, siempre para Ana Mato en solitario o con sus hijos. No vale la explicación de que estos regalos eran para su ex marido, Jesús Sepúlveda -alcalde de Pozuelo de Alarcón que dimitió tras su imputación, pero todavía trabaja como asesor para el PP-, puesto que es Ana Mato, A. Mato o Mato lo que figura en los extractos de la empresa de viajes ligada a la trama de Correa, el Bigotes y demás compañeros mártires. ¿O nos quieren hacer creer que los viajes que se donaban a Sepúlveda los contabilizaban a nombre de su inocente mujer?

Es francamente impensable que la ministra de Sanidad, y antes coordinadora de Organización del PP, pueda continuar en su cargo, aunque su presunto delito haya prescrito sólo porque el tiempo ha pasado. Y un gran error que Rajoy la haya elegido como ejemplo para respaldarla y animarla. Lo que le conviene es destituirla ya.

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