Como en Botica

José Rodríguez / de La Borbolla

Andalucía, sus ciudades y Sevilla

ANDALUCÍA es la única región de España -porque Andalucía es una región, y no una nacionalidad histórica, diga lo que diga el Estatuto de Autonomía, que en eso no tiene efectos jurídicos- que tiene un sistema equilibrado de ciudades consolidado por la Historia, con mayúsculas. Además, todas y cada una de las ciudades-capital de provincia del territorio andaluz, junto a otras grandes, como Jerez y Algeciras, tienen un acervo patrimonial y cultural, por un lado, y una base económica, por otro, que pueden y deben ser potenciados. Del desarrollo y de la potenciación de las ciudades andaluzas dependen, en gran medida, el desarrollo de Andalucía y las posibilidades de que Andalucía pueda dar de comer a todos sus hijos. Hay que elegir bien los objetivos. Como decía Winston Churchill: "El deber de los gobiernos es ante todo ser prácticos. Me gustaría hacer que la gente que vive en este mundo al mismo tiempo que yo estuviese mejor alimentada y fuese, en general, más feliz". Ése sí que es un buen programa máximo, y más en estos momentos de consternación generalizada.

Las ciudades andaluzas, además, están ya, en 2014, suficientemente bien conectadas entre sí, a través de distintas vías, y suficientemente dotadas de infraestructuras y de servicios públicos. Lo suficientemente bien conectadas como para inventar y desarrollar proyectos conjuntos, tomando como base los distintos ejes y vías de comunicación entre ellas, y en los más diversos campos: proyectos de colaboración institucionales como, por ejemplo, los varios que han sido puestos en marcha, conjuntamente, por varias universidades andaluzas, entre los cuales destaca el de Andalucía Tech, de las Universidades de Málaga y Sevilla; pero también posibles proyectos privados conjuntos en muchos campos, como lo es el del sector aeronáutico, con bases en Cádiz y Sevilla. ¿Se perjudican o se benefician las ciudades andaluzas con ese tipo de actuación? Se benefician, sin duda alguna. Los dirigentes públicos y privados de las distintas ciudades deberían tomar nota de ello.

Y, sin embargo, la realidad no es ésa, lamentablemente. Normalmente, las élites dirigentes locales, hayan sido del color que hayan sido, se han dedicado a encizañar las relaciones entre las ciudades andaluzas, generando malos sentimientos entre los ciudadanos e inventando agravios y pretericiones, y obteniendo como resultado una menor capacidad de desarrollo y una menor potencialidad para competir en este mundo globalizado, en daño de sus propias ciudades y de Andalucía toda.

De resultas de la cortedad de miras y de la ambición de ser "cabeza de ratón" antes que cualquier otra cosa, Andalucía se ha quedado, por ejemplo, sin un sistema financiero regional. El primer banco de Andalucía, a distancia de los otros, es Caixabank. Tiene bemoles. Entre todos hemos hecho un pan como unas tortas. Para beneficio y lustre de otros.

Las ciudades andaluzas juntas y cooperando. Ése debe ser el camino a andar. Y desde Sevilla y sus distintas instituciones, como capital de Andalucía, habría que saber dar pasos en esa dirección. Por Andalucía, por todas sus ciudades y por todos los andaluces. Hay que ser prácticos, como decía Sir Winston.

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