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Andalucía en la novela

Causa tristeza que la novela escrita y ambientada en sus tierras haya sufrido una injusta postergación

Circula la idea de una disposición -casi innata- en los escritores andaluces hacia la poesía. De lo que podría deducirse que están menos dotados para otros géneros literarios. Y nada más falso. Pues, si bien es cierto que existe una línea continua -desde hace siglos- de espléndidos poetas, no por eso hay que olvidar los logros en otros campos de las letras. Y causa tristeza que la novela escrita en Andalucía y ambientada en sus tierras haya sufrido una injusta postergación. Ni se ha recuperado, con el valor que atesora, la amplia gama novelística decimonónica, ni se les presta la atención que merecen sus posteriores continuadores. De aquella primera época, datan una serie de títulos de Fernán Caballero, aquella mujer que paseó su mirada por la vida andaluza para ofrecer un testimonio antropológico de primera mano. Aquel mosaico geográfico lo completaron obras de Valera y Alarcón y ya, en pleno siglo XX, las novelas socialmente mucho más críticas de José Mas y López Pinillos Pármeno. Compaginando estos autores se puede recomponer la memoria de la vida agraria y urbana y los conflictos sociales y políticos de más de un siglo de trayectoria andaluza. Porque cada una de estas novelas constituye un vivo documento. Pueden haber envejecido los argumentos, pero las recreaciones de aquellos pueblos y cortijos mantienen una insustituible evocación testimonial. No hay mejor forma de adentrarse en el conocimiento de nuestro pasado.

Tras la Guerra civil, la situación social andaluza reclamó de nuevo un sitio en la novela, porque los mismos conflictos permanecían. La vida en el campo, las transformaciones urbanas, los antagonismos sociales no habían variado. Y a esa llamada acudieron muchos escritores andaluces. Eran los años en los que una narrativa realista y testimonial se extendía por España. Y se publicaron numerosas novelas. Surgió casi de la nada la conciencia y la necesidad de escribir algo más que poemas y divagaciones sobre Andalucía. Incluso algunos críticos intentaron acunar y apadrinar aquella milagrosa aparición de una voz narrativa propia del sur. Pero aquella llama de ilusión se apagó y de esos títulos, publicados hace medio siglo, apenas quedan rescoldos. Por fortuna, la editorial Athenaica, en su colección de narrativa, ha decidido tender un puente hacia tiempos no tan lejanos, rescatando títulos que hay que releer de los hermanos José y Jesús de las Cuevas y de Romero Murube. Y, en estos días han reeditado Manuela, la más llamativa novela de Manuel Halcón. No hay mejor medio para entender el pasado y, por tanto, el presente de estas tierras.

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