Brindis al sol

Alberto González Troyano

La Andalucía silenciosa

Puede parecer un milagro, por lo que supone de inesperada y grata sorpresa, que, en unos momentos de tantas turbulencias políticas en las alturas, un grupo de jóvenes hayan creado una editorial. Pero, además, una editorial programada con ambición. ¿Cómo han acumulado suficiente entusiasmo y energía para embarcarse en tal aventura en una Andalucía acostumbrada, desde hace años, a mirar hacia otro lado cuando se trata de libros y lecturas? Van a encontrar, desde luego, dificultades, pero no deja de ser estimulante que en esta deshilvanada sociedad civil surja una iniciativa privada que asuma tal riesgo en mundo tan huérfano.

Y al decir huérfano no se quiere insinuar que sean necesarias ayudas públicas para alentar este tipo de empresas. Sería suficiente con haber creado ya, tras tantos años en el poder, un clima propicio para la lectura y la difusión del libro. Tal como ahora se está promoviendo en Italia, y lo mismo habría que haber esperado de un Gobierno socialista de Andalucía. Pero es evidente que la apuesta por la cultura ha dejado de ser una señal distintiva de la izquierda. La cultura literaria ha sido sustituida por otro tipo de sucedáneos, quizás más rentables políticamente. Incluso hay muchos andaluces que se preguntan si realmente existe en la Junta una Consejería del ramo, dado lo callada que resulta su labor. Y no se trata de presupuesto, porque hay ideas que apenas cuestan dinero, basta poner empeño en realizarlas.

Por fortuna, aún quedan soñadores que no se resignan ante tanta abulia y buscan colmar los vacíos existentes. Y el mejor ejemplo viene dado, ahora, por la puesta en marcha de Athenaica. El equipo de profesionales de esta nueva editorial ya llevaba un breve tiempo, experimentando; finalmente, han decido hacer pública su presencia: tanto en el espacio digital, como (¡oh, nuevo milagro!) en el libro de papel. Los títulos de su primera fase de rodaje ya avalan un buen criterio selectivo y un gusto no menor en su presentación tipográfica. También resulta significativo que, para empezar, en las librerías, hayan decidido enfrentarse con una cuestión tan palpitante en la cultura andaluza como el flamenco. Un fenómeno cada vez visualmente más presente, pero a ese despliegue callejero tan espectacular, no lo acompañan todavía las reflexiones y análisis que los tiempos y el rigor exigen. Los tres libros publicados ya en Athenaica prueban que Andalucía no solo es un escaparate: hay andaluces que reflexionan, en silencio, sobre qué hay y qué se esconde tras ese vistoso escaparate.

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