Crónica personal

Pilar / cernuda /

Andalucía

COMIENZA la campaña andaluza con varias incertidumbres y una certeza, aunque en política es fácil que las certezas se vengan abajo; un comentario desafortunado, un gesto desabrido, puede hundir la trayectoria de un político y dar un vuelco a las expectativas de su partido. Pero en principio, lo que se advierte en la calle, lo que dice el olfato, y además lo apunta el barómetro del CIS, es que Susana Díaz ganará las elecciones aunque lejos de la mayoría absoluta, Juanma Moreno coloca al PP como segunda fuerza pero muy por debajo de sus últimos resultados, Podemos entra con fuerza en el escenario andaluz, Izquierda Unida se queda bajo mínimos y Ciudadanos logra representación parlamentaria por primera vez.

Con ese panorama, la conclusión es clara. La estabilidad que busca Susana Díaz, y que según ella es lo que provocó el adelanto electoral, no la va a encontrar sólo con sus votos, y tampoco sumando los de IU o los de Ciudadanos, sino que si efectivamente quiere tener seguridad como presidenta del Gobierno regional, tendrá que buscar algún tipo de acuerdo con Podemos o con el PP.

Siguiendo con las especulaciones, que es lo único con lo que se puede trabajar hasta que se celebren las elecciones, hay que recordar que la presidenta se ha pronunciado más o menos claramente en contra de un pacto con Podemos, de lo que podría deducirse que, si se confirma lo que recoge el CIS y lo que se respira por Andalucía, podría producirse algo parecido a las grandes coaliciones que son tan habituales en países europeos, y que Díaz y Moreno -previo visto bueno de Rajoy- buscarán la fórmula para trabajar juntos parando los pies a los partidos que basan su campaña en la tan repetida frase de que hay que acabar con el bipartidismo, como si el bipartidismo fuera un mal. Más bien todo lo contrario, en los países más avanzados y de mayor historial democrático es moneda corriente.

Andalucía podría convertirse en el campo de un experimento que todavía no se ha dado en España, si los resultados electorales van en la línea que adelanta el CIS. Y entonces habrá que ver cómo respira un Pedro Sánchez que hoy ya no tiene tanta proximidad con Díaz como hace unas semanas, y que en reiteradas ocasiones ha declarado que bajo ningún concepto llegaría a acuerdos con el PP. Lo dicen todos, siempre, antes de unas elecciones, pero lo malo es cuando se dice con tanta fuerza que se queda uno atrapado por sus palabras.

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