MARIANO Rajoy se adentra en territorio enemigo: ha escogido el velódromo de Dos Hermanas, habitual escenario de masivas concentraciones socialistas, para su gran mitin del próximo día 27 contra la subida de impuestos.

No me caben dudas de que el PP llenará el recinto con veinte mil entusiastas militantes, simpatizantes y adheridos. No hay nada más fácil para los grandes partidos que fletar autobuses con gente dispuesta a oír lo que quiere oír, y ni una palabra más. Si encima les dicen que es para protestar por que suban los impuestos y defender el empleo, el éxito está asegurado. Después de sacar a la calle a cientos de miles de españoles convencidos de que hubo una conspiración de gobernantes, policías y jueces para exculpar a ETA de los atentados del 11-M, lo de Dos Hermanas será coser y cantar.

El bramido nazareno está asegurado. Lo que no está tan claro es que Rajoy vaya a ser capaz de presentarnos allí su programa económico alternativo y detallar sus soluciones a la crisis. No basta con gritar que las cosas van mal -eso ya lo sabemos- y que el Gobierno improvisa y rectifica cada dos por tres. Hace falta explicar cómo actuaría un gobierno del PP para conseguir que las cosas fueran mejor. Y hace falta convencer de la credibilidad y solvencia de estas propuestas a una mayoría social susceptible de devenir mayoría política, no a los que van a ir a Dos Hermanas, que ya están convencidos y por eso van a ir.

Concretemos precisamente en el tema de los impuestos. Rajoy no para de exigir que los impuestos bajen en vez de subir. Vale. Pero no nos cuenta, ni cuantifica, qué partidas de gasto del Estado reduciría para compensar la caída de los ingresos derivada de la prometida bajada de la presión fiscal. Se limita a repetir que con menos despilfarro en la Administración, mejor gestión y lucha contra el fraude fiscal se compensarían los menores ingresos. Es lo mismo que han prometido todos los gobiernos de la democracia, siempre, y ninguno ha sido capaz de demostrarlo con su práctica. Una cantinela gratuita y descomprometida, un mantra de austeridad y rigor en el que se envuelve la oposición para olvidarlo en cuanto gobierna. El Gobierno actual acaba de pactar una partida de ayuda a los parados sin subsidio que costará 1.300 millones de euros anuales, tal vez durante muchos años. Apuesto lo que quieran a que el PP pataleará... y dará su voto a favor en el Congreso. Eso sí, rechazará que aumente cualquier impuesto para recaudar ese dinero u otros de semejante contenido social.

No es raro que las encuestas valores tan mal a Zapatero y, al mismo tiempo, peor a Rajoy. Estamos apañados con la pareja.

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