la esquina

José Aguilar

Arenas, en el umbral

ESTANDO, como está, Javier Arenas en el umbral del Palacio de San Telmo, sede de la Presidencia de la Junta de Andalucía, puede ocurrir que el 25-M acabe al fin atravesándolo, al cuarto intento, o que siga sin penetrar en la antigua Universidad de Mareantes, allí donde se residencia el poder de la comunidad autónoma.

¿De qué depende? Es un tópico, pero esta vez se desvela muy real: de la campaña electoral. El panorama dibujado por el Barómetro del Grupo Joly, que publicamos hoy y mañana, refleja un escenario en el que el destino inmediato de Arenas, y el de Griñán, depende de un puñado de votos.

Entendámonos. Arenas va a sacar más votos que Griñán. Va a ganar las elecciones, sí o sí. Pero una cosa es tener más votos y más diputados y otra distinta gobernar. Mi impresión personal es que su victoria será por mayoría absoluta. Lo que dice el barómetro, sin embargo, es que algunos factores que influyen en los votantes están cambiando en las últimas semanas, y cambiando en dirección contraria a los intereses del PP. Hasta el punto de que la mayoría absoluta presentida y augurada por decenas de encuestas anteriores se puede desvanecer, abriendo otras hipótesis, en las que la segura minoría de IU y las eventuales de UPyD e incluso PA están llamadas a jugar un papel determinante. Apenas una decena de diputados de estas opciones minoritarias tendrían en sus manos la suerte de Andalucía.

Algunos de estos factores que no podían preverse meses atrás se resumen a continuación. Por un lado, la necesidad de alternancia y cambio planteada de esta manera genérica recibía en todos los barómetros anteriores una opinión masiva y rotunda, pero en este caso, cuando se concreta en que salga el PSOE y entre el PP, la respuesta varía: un 47,4% está totalmente o bastante de acuerdo, y un 46,6% poco o nada de acuerdo. Es decir, el anhelo de cambio se reduce si el cambio es que gobiernen los populares. Por otro, las expectativas de que la llegada de Arenas a la Junta mejore las cosas se ha matizado en las últimas semanas (coincidiendo con los recortes del Gobierno Rajoy, que la mayoría estima negativos): la gente sólo tiene claro que habría más austeridad, pero en materia de empleo, sanidad, educación, economía y funcionarios la percepción es que seguiría igual. No hay confianza en que la alternativa sea por sí fructífera.

Otros dos datos matizan, en cualquier caso, el escepticismo sobre un triunfo rotundo del PP: el 65% de los andaluces creen que el escándalo de los ERE -la estrella de esta campaña- debilita al PSOE, entre ellos el 62,2% de los que votaron a este partido en 2008. Y más aún: el 52,2% de los que votaron a los socialistas hace cuatro años piensan que esta vez ganará el PP (el doble de los que piensan que ganará el PSOE). Es difícil revertir este pensamiento en dos semanas.

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