NUEVE años después de que por vez primera lo anunciara Rojas Marcos y de que posteriormente lo reiteraran él mismo o algunos de sus delegados a lo largo de sus tres mandatos, Monteseirín ha elegido sorpresivamente la canícula de agosto para poner fecha fija a la manida peatonalización de la calle Asunción: inicio de las obras en el primer trimestre de 2009 para concluirlas 18 meses más tarde, en el umbral de las próximas elecciones municipales. Es obvio que el alcalde se ha lanzado a una frenética actividad, sin precedentes en veranos anteriores, para tratar de aparentar una situación de normalidad institucional con la que difuminar la imagen de crisis interna en su gobierno (dimisión de Carrillo) y de debilidad política propia (cuestionamiento de su figura en el seno del PSOE y reveses en los recientes congresos de su partido). Monteseirín quiere abarcar este verano todos los frentes para significar que en el Ayuntamiento no pasa nada y que la dimisión de Carrillo no altera la agenda urbanística municipal, de ahí la urgencia que tiene el alcalde de activar /reactivar todos los proyectos, incluidos algunos que aún figuran en la lista de asignaturas pendientes de Sevilla. Si ya se aplicó al Prado (recuperación del edificio de Moneo), la Encarnación (las setas del Parasol) y la Avenida (peatonalización más tranvía), qué mayor simbolismo para la nueva coyuntura que rematar una peatonalización pendiente desde hace nueve años: la de Asunción. Pese a estas urgencias en clave de política interna y a las ya clásicas protestas del comercio -que luego será el principal beneficiario de la iniciativa-, la peatonalización de Asunción será positiva si se cuida la accesibilidad (el Metro funcionará para entonces), y va en línea con la tendencia en las grandes ciudades europeas de rescatar para los ciudadanos los principales ejes comerciales, justamente las zonas que dan más vida a las urbes. La intervención tendrá el plus añadido de mejorar todas las infraestructuras que, como bien ha recordado el alcalde, tienen una antigüedad de 40 años. Los beneficios a largo plazo a buen seguro compensarán las inevitables molestias de convertir Asunción en el equivalente a la calle Tetuán de Los Remedios.

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