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La ventana

Luis Carlos Peris

lcperis@diariodesevilla.es

Ayer la lluvia sí que fue una maravilla

Rumiando sueños aparentemente irrealizables, la lluvia de ayer sirvió de paliativo para lo que estamos pasando y, en estos días señalaítos, para lo que estamos dejando de ver. La lluvia en Sevilla es una maravilla decíale un particular Pigmalión que encarnaba Rex Harrison a su discípula Eliza (Audrey Hepburn) en My Fair Lady. Bueno, pues así como fastidia la lluvia cuando llena de charcos las calles hasta hacerlas más navegables que transitables, ayer, Lunes Santo, la acogí con gusto, como un lenitivo que dulcificaba el dolor que suponía no ver a Cristo inhalando de aire del Museo su último aliento. Ya sé que el consuelo es cortito de trapío, pero menos da una piedra en este tiempo de confinamiento insufrible. La lluvia en Semana Santa es siempre un contratiempo doloroso, pero ayer lo fue menos, mucho menos, fue hasta bien acogida. Qué cosas vivimos.

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